El rostro de la conciencia

Publicado 7 enero 2012 por jorge
Categorías: aves, cabello, cielo, escribir, escritor, infancia, introspección, literatura, mujer, niñez, pensamientos, recuerdos, reflexiones, reloj, rostro, sentimientos, viento

Presa del vientecillo suave aminoré mi hondo respirar e hice frotar mis entumidas manos insistiendo en costumbres de infancia, y entre irresistibles escalofríos esforcé, con repentina precaución, mi cuerpo a contraerse de modo que una clara idea me hacia suponer que así podría preservar un cálido instante.

El paso del tiempo se entretenía con mis falsos remedios para prevenir el frío que, aunque sabiéndolo yo en lo recóndito del práctico saber, poco me importaba. No me cuesta ningún trabajo encontrar la disculpa de mi niño interior ante tales circunstancias.

Así debí de retrasar cuánto de normalidad a ojos de los demás, soy capaz de aventurar en cada andar que asumo sin restar equilibrio a mi cuerpo porque me sentí asaltado en mi conciencia cuando escuché: ¿Vive cerca de aquí?…

Me ha preguntado, sin secreta intención, una pequeñita de tierna edad al verme ejecutar cada movimiento sin duda, como bien se dice “en el amplio sentido de la extravagancia”.

Sus ojos sobrecargados de brillo – extrañísimo efecto – al parecer proveniente del contacto entre la nieve y el rasgado cielo borlado de despintadas nubes de concierto en sus luceros, se han apoderado de mis reflexiones.

- ¿Por qué se le ve triste? – Una vez más ha indagado para desgracia de un lenguaje oprimido y sediento con ganas de escapar. Largos y delgados cabellos asoman en el contorno de su cara. Una onírica imagen ha querido hacerse de esa cabellera y transformase en bandada de hermosas aves en frenesí por conquistar los aires.

- ¡Corazón! De ninguna manera me invade la tristeza, tan sólo aguardo a retomar mis fuerzas. Tú, mejor que nadie, sabes reconocer cuán necesario es el descanso para continuar y además…

- ¿Pero… usted lleva muchos años aguardando? – Con finísima y calma voz, emblema de quienes poseen el don de adentrarse en los corazones, suspira interrogando.

Seguramente, su ternura ha vencido al terror con sus dos manecillas, verdaderas garras de acecho cuando increpan mis inconclusos proyectos sujetos a su medida; semejante artificio que late al son del tic-tac me empuja hacia la incredulidad.

Abruptamente, me he dado cuenta que mi corazón arde tal como cuando se vuelve a la conciencia y se logra respirar. ¿Se habrá tratado de una evocación? ¿O los pájaros en el horizonte significarán algo?

Un sueño en la desdicha

Publicado 15 noviembre 2011 por jorge
Categorías: campo, cielo, dinero, escribir, escritor, herida, infancia, introspección, literatura, manos, narrativa, odio, palabras, pensamientos, pobreza, reflexiones, relato, sueño

Generalmente las personas tienden a transformar el mundo visible ayudado por el testimonio de los sentidos en el grotesco arte que pueden apreciar desde sus pretensiones. Y tal suerte corría mi presencia, de formar parte de una expresión artística poco entendida por mi hambre, al estar tan cerca de aquel turista.

El sofisticado viajero, miró en mil direcciones hasta que girando sobre sus tacones se topó con firmeza en mí, seguramente por mi apariencia muy de los que viven en estos pueblos tan alejados de la civilización.

Esa inexorable mirada ya la había visto antes, cuando hombres vestidos de traje se enfilaron hacia nuestra propiedad años atrás, y exigieron la entrega de nuestras tierras, según criterio desafortunado de la legalidad, a favor de un bien mayor al nuestro.

Aquella vez, mi furia sujeta a sus flamantes vestiduras que desataron también el llanto, no ayudaron en nada para evitar el daño. Un par de empujones bastaron para debilitar mi voluntad y tirarme al suelo. Un fortísimo dolor entumió mis piernas y no pude incorporarme.

Debido a aquel recuerdo, palabras ininteligibles vomitaban de aquél fotógrafo cuando en su precavida aproximación se dirigió a mí, acompañado de esa forma típica que tiene la incomunicación de aventurarse a ser correspondida; con el ademán lento y atrevido, como si el hecho de coincidir en un espacio dictara irrefutablemente un código universal de cordialidad.

Fracasó en aquel intento, pues me invadió un sentimiento puramente animal de ponerme a la defensiva, de disponer la grosería, de arriesgar el odio con todas sus limitadas consecuencias en tan apenas vivo recorte de realidad.

Entonces en lugar de desalentar su propósito de herirme perennemente con la perpetuidad fotográfica, éste, como si tratará de poner a prueba la eficacia de su profesionalismo o de si mismo, avanzó con más determinación.

Esta vez, mostraba, con la mano extendida una moneda, que a la luz del día reflejaba dentro de mí una comida caliente o algún bocado de ansiado alimento. Sentí el anzuelo, con la jugosa carnada y pude darme cuenta del mezquino precio inspirado por mi desdicha.

Ecos hacen retemblar una empolvada telaraña en una de las galerías del museo, mientras encerrado estoy en la prisión de su lente, de su llamado talento que carcome un dulce sueño abonado en la miseria. Todos los presentes aplauden rodeados de un claroscuro que para ellos es espectáculo y para mí cielo borrascoso.

Primavera Celestial

Publicado 31 octubre 2011 por jorge
Categorías: amor, éxtasis, escribir, escritor, espíritu santo, literatura, manos, palabras, pensamientos, sentimientos

Toca mi pecho, allí aguardan las risas de la primavera celestial. Por el reclamo de tu ternura que mueve mis manos me veo acariciando tu espíritu santo, Un aliento tuyo desmaya mis dudas y defiendo el carácter de mi entrega.

Admito que aún tu silencio rodea mi existencia y le habla declarándole mil amores. Sé que tu voz está en todas partes porque tus obras proclaman tu gloria y el pulso del alma la has puesto tú; claro cristal a través del cual el éxtasis le declara al espíritu nuestra pertenencia a ti.

Un sólo destino se logra ver más allá del horizonte, una refulgente morada rodeada de un amor infinito, la perla preciosa se encuentra alumbrando tan inenarrable lugar, y el tesoro escondido no lo es más porque de él se alimenta la eterna alegría.

Un Respiro de Amistad

Publicado 17 septiembre 2011 por jorge
Categorías: agua, amistad, escribir, escritor, inspiración, introspección, literatura, manos, niñez, palabras, pensamientos, recuerdos, reflexiones, revelación, sentimientos, viento

El gozo de tu salvación

Publicado 15 julio 2011 por jorge
Categorías: celda, cielo, cordura, escribir, escritor, esperanza, infancia, literatura, manos, narrativa, niñez, palabras, pensamientos, recuerdos, reflexiones, salvación, sentimientos

Una radiante inquietud vive discreta en el ruego de mis palabras, igual que cuando los infantes se echan en brazos del juego, tal cual mis palabras buscan compañía. Así prevista la inspección en el despliegue de mi lenguaje.

Continuaré diciendo que dicha ilusión guarda paralela semejanza con la conciencia del color, común a todos los que gozan del sentido de la vista, una vez identificado el matiz, en él se arremolinan las evocaciones que vencieron al tiempo.

Cierto estoy; donde se depositan delicadamente “los sueños verdaderos” glorioso está el inenarrable cielo que infunde dosificadamente razón fundamental al alma de mis vocablos.

Porque… también, hay sueños ataviados de mansos corderos cuya malévola propuesta es enmudecer el alma hasta lanzarla a un vacío temiblemente insondable, el mismo hedor a muerte riega ese infinito y celoso espacio; miles han desfallecido en ese abismo precedidos del terrible llanto.

Hoy en hora temprana tras la celda helada de mi humanidad, con la portentosa llegada del alba, el flanco de un cálido esplendor se arrojó intempestivamente contra mi pecho. Me sentí desnudo, desprotegido, y recordé tu misericordia y de cómo salvas a los que en ti esperan.

He escuchado doliente a la par de mis sensibilidades la presa fácil que constituye el desesperanzado que honró a grandes voces al espectro de la fantasía, alejado de la sabia cordura.

Devorados en el territorio que ocupa ese eclipse tan extraño como intangible. Descrito como un péndulo anímico que fingió benignidad para apoderarse del espíritu, al fin y al cabo; león rugiente.

Entonces, bajo siniestra sombra, coartados de su identidad, llenos de plegarias pidieron, como a quienes están a punto de arrebatarles la vida, que los sentidos volvieran a ellos.

Y, frente a este lamentable episodio, sobresaltado con el corazón en la mano me refugio en ti, y observante imploro; Vuelva a mí la primera percepción de tu redención a fin de salvaguardar mis pasos de tan peligroso trance. Tomaré la mano de tu auxilio para contemplar el gozo de tu salvación.


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