Fomento De Ciencias

Posted 7 Febrero 2010 by jorge
Categories: Dios, descorazonamiento, escribir, escritor, esperanza, literatura, muerte, narrativa, palabras, pensamientos, reflexiones, rostro, sentimientos

Me embarga un persistente desvelo por descubrir el profundo misterio que encierra a cada ser humano envuelto en una intricada estructura material. ¿Que intrusa distorsión atropelló la verdad? que, muchos ahora tienen por honrosa la mentira. La corrupción les abriga y en días de sombras la dejan ver como indiscreta capa de muerte.

Veo la fronda de perversiones acumuladas por la raza humana; cada quien viaja exhibiendo alegorías de podredumbre. La locura se engulle con facilidad; un bocado de difícil digestión para la cordura, ahora, reposa como carroña exquisita; un verdadero banquete para la perdición.

La visión del ser humano se ve alumbrada por la mezquina idea de la longevidad alcanzada por el simple deseo del poder vivir. ¿Quien entenderá el magnífico vínculo entre esta vida y la eternidad? Danos tu auxilio pues, un fomento de ciencias humanas ha descorazonado a quienes buscan tu rostro.

El domador y el caballo

Posted 16 Enero 2010 by jorge
Categories: caballo, escribir, escritor, literatura, lluvia, muerte, narrativa, palabras, pensamientos, reflexiones, relato, sentimientos, viento

A los caballos les debo admirable respeto. Su fortaleza destraba la delicada imagen lograda en el arte pictórico al cual debo parte de mis especulaciones ecuestres. Un conjunto de dotes aptos para la supervivencia lucen imponentes cuando se los percibe reales.

Tal cual atestigüé en un gratuito evento abierto a todo el público; el domador chasquea el látigo y el equino golpea los cascos contra el suelo. Pero, el espectáculo no me engaña, ese portento de la naturaleza ha reaccionado de un modo propio de su carácter.

De insospechada adaptación, se le ha visto surcar los vientos al igual que cruzar las ciénagas, dejando ver el poderío de sus ancas frente al peligro. Por la mente del observador desfilan galopes sobre la lluvia, el salto hábil de incrédula altura.

Y sobre todo el ejemplo de quien abandonado a su suerte se escapa de la inminente muerte gracias a la astucia y a su constante aprendizaje; de ello da prueba la simulada sujeción a su amo, mientras por dentro se sabe motivo de aquella alegría humana.

Que conciencia tendrá más supremacía sobre la otra, me pregunto, mientras; por un lado el gesto del domador forcejea con el relincho de aquel ser frente a las multitudes que aplauden a quien honor merece.

Júbilo De Invierno

Posted 11 Enero 2010 by jorge
Categories: calle, ciudad, escribir, escritor, invierno, literatura, manos, narrativa, palabras, pensamientos, relato, sentimientos

El frío se ha volcado intenso sobre las calles. Enguantadas las manos y arropado de pies a cabeza descorrí el cerrojo de la puerta y me eché a andar calle abajo hacia un lugar de la ciudad, donde la reunión de los amigos combate asiduamente aquella parte de la naturaleza con anécdotas. Parece disfrutarse de la época invernal cuando se esta en compañía grata.

A ambos flancos de la calle los cristales de las ventanas, empañadas reciben la luz apagada del día ¡en inverosímil arrebato daría por hecho que por cielo tenemos un extendido papel celofán! Dentro de aquellos márgenes traslúcidos, los cuerpos y rostros se descomponen haciendo imaginar mil personajes de una sola vez.

Las farolas van y vienen con un resplandor que no se apaga. Tiemblo, pero no me importa porque mi esencia arde más que nunca. Un mal recuerdo me puso a un paso de perder toda aquella luminiscencia invernal ¡No hay nada que temer! me obligué a decirme en voz alta, y de nuevo se encendió el jubilo de invierno.

Poetisa

Posted 9 Enero 2010 by jorge
Categories: agua, arte, consuelo, descorazonamiento, escribir, escritor, esperanza, literatura, manos, mujer, narrativa, noche, palabras, pensamientos, poesía, poetisa, reflexiones, relato, revelación, sentimientos

Quisiera beber la pócima que altera los sentidos y lo vuelven a uno poeta. Siempre me he preguntado sobre la moción de los poetas para que en alas del viento o de los océanos se arrullen. Si la fuerza humana entendiera de proporciones el pensamiento caería prosaico, pues, no puede nada contra su entorno.

Sin embargo, el mar cerca de las rompientes se esmera por conquistar al vigía asignado a la tarea de apostarse a resguardo. Los mismos cielos tachonados de estrellas se dejan caer mansamente a lo largo del camino; una huerta nocturna de flotantes frutos celestiales a merced de aquellos o aquellas.

La luna, algunas veces, rielando sobre las aguas dispone el manjar de la lírica expresión, otras tantas; frente a aquel espejo se viste de colores engalanando las caminatas de quienes buscan en tal actividad esclarecer sus vidas.

Ante todo esto, yo mismo, asombrado miro por detrás del hombro de la poetisa para observar el escenario que me plantea y lo único que logro ver; es su rostro argentado por la visión.

El otro día cuando me visitaba la desesperanza terminé abrazando a una de ellas; el dominio de mi mismo capituló y rendido, aun con la cara hundida en mis manos sollocé.

Me gusta soñar despierto, pero referido al caso, bajo aquella cortina de lágrimas, me salió al encuentro la verdadera naturaleza de aquel extraño ser; un ave mensajera capaz de entablar comunicación con los elementos desprovistos de conciencia.

En las mañanas, tardes y noches me asomo discreto a este mundo, para captar la belleza de sus palabras gravadas en alguna parte del universo, y no pocas en sus corazones.

El Avatar

Posted 7 Enero 2010 by jorge
Categories: arte, aves, escribir, escritor, literatura, muerte, narrativa, niñez, palabras, pensamientos, piano, reflexiones, relato, sentimientos, viento, violín

¡Cántenme! Hoy, tengo ganas de saltar de gozo. Cuenta una historia que, el último deseo de una persona fue, dentro del amplio repertorio de posibilidades que encierra el quehacer y entretenimiento humanos, un acorde musical. Algunos ocurrían al lugar a hacer gala de sus facultades, cada uno emparentado con aquel hombre.

Llegó el turno para dos presentes más. Entró quien se dijo ser virtuoso del piano, ya dentro lo esperaba el violinista; el pentagrama se hizo al viento y tomó aires de una partida de ajedrez. De pie, y seguro de si mismos intercambiaban miradas de duelo. Un noble deseo bajo el peso de aquellos dos mundos rezumaba celo por la fragancia balsámica, que nadie dudaba, infundía en los espectadores.

Sustituidos por la grandeza de sus manifiestas ejecuciones concedían tomar la palabra sólo para agradecer; para dignificarse en la corazonada de quien en ellos veían temporales aves celestiales.

Sus gargantas pasaban saliva con la dificultad de quien se ve en peligro de muerte. Tomados de sus instrumentos, la tarde les regalaba en parda atmósfera, el yelmo del combate; rostros irreconocibles aunque todavía humanos.

Cuentan que de este raudal de gesticulaciones acaloradas en el hambre de la honra y de la inmortalidad, el hombre, protagonista de esta historia; llamó a un infante y ante la sorpresa de los asistentes, le pidió corear con su infantil voz melodía cualquiera.

Aquel canto hasta el día de hoy, se sigue escuchando; basta mirar a la copa de los árboles, donde algunas veces el sol carmesí descansa, para captar sus notas; con cada nidada de aves, el canto del avatar sigue persistiendo hasta nuestros días.