
De pronto, sentí el abrigo de la esperanza; sus pasos suaves, tras la discreción antigua del silencio. Mi vista, marcada por la espera que las manecillas del reloj convirtieron en interminables vigilias. Destiné un par de pensamientos hacia el paraje de la desesperanza, y ambos volvieron intactos.
Esbocé una sonrisa, obedecí mi voluntad que apremiaba mi andar, y guarde absolutamente la distancia entre la superstición y mi serenidad. Sus pasos deteniéndose por un instante, entreabrieron la posibilidad de echarme a correr; ella ya me había reconocido. Volvía ha ser feliz.
Porque en la habitación de la esperanza habitas tu; dulce mar acariciado por el sol de la amistad.
Mi dulce Jorje:
Estar de brazos abiertos al mundo es abrir el corazón a los demás. Desde el ocaso del egoísmo hasta el amanecer de la esperanza de nuesta vida mutua.
Hay algo que indudablemente las personas no pueden darse el lujo de perder: la esperanza.es como todos tus escritos reflexibo de esos que te dejan pensando,gracias .
te dejo miles de besos y bendiciones.n_n
Me encanta cuando pones las palabras mar y sol
repito un bello textos
besos y bendiones n_n