
Aun con los ojos entreabiertos, el color dulce de los sueños se pasea, apenas, en leve rastro sobre los objetos personales incendiados por el repentino contacto con los sentimientos; rieles de lágrimas fugitivas de un corazón azolado y quebradizo; Han dispuesto colapsar mi carácter.
Solía ser fuerte, sin embargo, desde ahora me añado a los que se dicen fácilmente afectados por evocaciones austeras.
Me despertaré sostenido por una sonrisa, me repetía ayer en la multiplicación de los deseos, cuyo eco, avanzó hasta muy entrada la mañana.
En un acorde instrumental, La alborada ofrendó vestigios de una playa enarenada por el trino de aves al compás de voces amigas ya ausentes. El tanto de extrañeza me ha devuelto el gesto de sus rostros. Bosquejos de sonrisas se han extendido como marea. ¡Abrázame fuerte!
Con la misma intensidad que de mi corazón caen envolviendo mis sueños; asi regresan ¡ amadas lagrimas ! que mas que afrendarme enaltecen mi corazón.
Me agrada una y mil veces leerte.
Salude mi querido amigo y gracias por tu visita.
Gracias Luz Marina por leerme. Doy Gracias al Cielo de contar con tu amistad.
Saludos…