Archivos para febrero 2009

Imitación Natural

28 febrero 2009

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El panorama silvestre puesto ante mí por aquella franja de luz diurna, le hacía lucir una extensión infinita que lejos de sospechar falsa, se antojaba cierta. Mi mascota que por nombre llevaba “destello”, según la razón de la dignidad hubo de dictarme entonces, adentrado en aquel lugar, retaba al relámpago que en paralela representación cooperaba yo, al perderle en su correr.

Su folklore canino vuelto largas zancadas, y arremetidas incautas contra el baile de altos pastos amenizados por el viento, me satisfacían. Pues desde tiempo atrás, mi amiga la empatía había llegado para quedarse. Si bien mi entusiasmo se desbordaba a consecuencia de aquella explosión de energía, cuya connotación se había entregado toda, en “destello”, también sus saltos denotaban una limitación mía; mi desigualdad a la par de su naturaleza presta a la repetición de sesiones atléticas imposibles de imitar.

Su alegría, según mi avistamiento, procedía de aquel alarde de exhibición propia de su naturaleza, yo en cambio me hacia nudos, al tratar de descifrar mi sonrisa fácil, mis brazos autónomos, obedientes al pulso del abrazo.

Comprendí que La imaginación humana, se disfraza de la naturaleza para hacerse fuerte, débil; trueno, silencio; tempestad, bonanza y para coronarse por lo que es; un ser humano que sabe de igual modo surcar el viento con las sesiones fortalecidas de lo observable.

Vestido De Carmesí

26 febrero 2009

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Mis emociones alentadas por el calor gesticulan. Dormité una fracción de segundo, detrás de aquellos muros, mi refugio, todo cuanto desafiaba mi audición, calaba hasta los huesos; perceptibles murmullos humanos y voces decodificadas en ondas sonoras traídas por mi único recurso de saberme con existencia; el vientre materno.

La mañana aguarda, la tarde espera su reivindicación con mis versos, y la noche soñolienta teme mi arribo, puesto que mi naturaleza está destinada a sublimarse con el arraigo de la conciencia.

No obstante, un batallón ha destacado junto a las puertas conducentes de mi vida, insultando a esta para agraviar e infringir una herida mortal. Han maquinado un cerco de sombras de muerte.

Mi vida descansa ya en la balanza del oportunismo fatal: ¿quién me entregará en manos de mis enemigos? me pregunto, al tiempo que la contemplación de mi ser se ha añejado y al cabo fermentado para aquellos a quienes se les ha confiado mi custodia, hasta descubrirse en sensación de vergüenza o de inconveniencia.

Una repentina visión púrpura tengo por vestidos, cual agua carmesí dibujando una figura espectral, así se desborda mi inteligencia a borbotones: ahogado estoy en mi aliento, que salpica mi llegada, haciendo fenecer mi niñez, mi adolescencia y las ansias de amar , con una sola intervención malamente dicha “médica” que tiene por trama hacerme pedazos.

El último nombre de mi esperanza, se ha desvanecido, ya que ella lleva el delirio en forma de espada contra mí: ni siquiera en un “sí” o un “no¨” la decisión de mi veredicto descansa, por el contrario, solamente en un ademán, signo de reo de muerte. Indigno de palabra humana me he convertido.

Tengo miedo, quiero escapar. En mi refugio cunde el pánico; tumba irreconciliable con la maternidad. La tortura apremia, el día está señalado, la hora se ha fijado. El éxito de mi muerte se ha cotizado, un latido más un latido menos, es práctica del regateo. ¡Heme aquí! tengo hambre y sed de justicia.

Umbral De Mi Conciencia

23 febrero 2009

De pronto, la caída de agua de lluvia se convirtió en una alarma; ruido tenue y algunas veces arreciado por el viento, melodía de una partitura; con la que mis recuerdos se afinan. Así desperté aquella mañana de un día de Agosto. La noche anterior después de haberme servido una taza de té preparado según la costumbre familiar; hojas sueltas de limón, con previo olfateo a la espera del agua hirviente, anticipando la degustación de la ambición natural de mi mente por darse a favor de averiguar mucho más de mi noche convertida en llanto.

Todavía de madrugada e incorporado, alcé la mirada mientras el verde té causaba sensación en la aprehensión de mi memoria; su trayectoria circular se conducía, fuera de aquel bordillo de la taza hacia donde mis facultades la tienen por eclosión de nuevos paisajes mentales.

Como nunca antes, sentido impacto padecía el bombeo de mi corazón; como si del polvo mi conformación se constituyera, como si tierra seca escapara de mí a falta de gotas caídas del cielo propias en aglomerar tan caprichosas partículas a la deriva del viento, de tal modo, veía a mi naturaleza. Tan vívida visualización tuve de mí ser, que temí desmoronarme al concebir ponerme de pie. Quería abrir la ventana, no sólo, por lo antes dicho sino, claro esta, para afrontar mi imaginación.

Cual reflejo pronto, mi fijación en la ventana, se las arregló para ser el primer paso al umbral de mi conciencia, amiga de mis equilibrios y salud sostenidos; polvo soy y en polvo me convertiré.

Espejismo

22 febrero 2009

La distancia me hacia distinguirte, en claro contraste con la inmovilidad del paisaje arbóreo. La senda que te traía hacia mí, era larga y en ocasiones perdidiza en razón del corte de luz que, los arboles, a tu paso, asestaban, en un flagrante intento por arrebatarme una historia prendida, sin resistencia, al raigambre sentimental de mi temperamento.

Encima de los arboles, el viento amotinado se entusiasma deportando una lluvia de hojas, al centro del corazón, donde el tamiz de tu encanto, las vuelve todas depositarias de un espectáculo multicolor con base en el oro solar. Haz que vaya a ti, tengo la sensación de que soy presa de un espejismo; a la distancia, me encuentro yo, los arboles que invaden mi visibilidad son mis heridas, y la luz, tu presencia gratuita que quiere tomar partido a favor mío.

Necesidades De Cariño

21 febrero 2009

Aún parpadean mis ojos lacrimosos y desmayados  de haber intentado congraciarse un par de besos o quizá un roce de tus manos sobre mis mejillas. Famélica sensación tengo en el corazón; diríase punzadas de hambre.

Todos y cada uno de mis movimientos ahora pulsan botones oscilantes, cual tonos grisáceos desmantelando la tarde, a expensas de una tonada; ¡espera! ¡Tengo algo que hacer!, ¡un segundo! o el mordiente silencio. He volcado mi atención, mi sonrisa fácil sobre ti, y a cambio el desatino e inoportunidad me uniforman de falto de inteligencia; levantado en armas me siento ahora conmigo mismo.

Como si me encontrase custodiado terriblemente por el eco atrapado en la acústica del recuerdo, mi sed por reconocerte fuente de cariño sufre un desapego; sesgo de luz que a tus espaldas te proyecta en sombra y tus manos procuran alcanzarme aunque sólo virtualmente, sólo soy capaz de imaginarte con cuánto me gustaría oír de ti; ¡Te quiero!

 *Reflexión

Las necesidades de cariño satisfechas nos disponen a corresponder. Su manifestación no ha  sido diseñada, es natural; y su entrega con el paso del tiempo se vulnera y condiciona, pues haber descubierto su efecto y eficacia deslumbrante, infunde, en quienes la prodigan miserablemente, la sensación de sentenciar o absolver.

Es tal el delirio de su adiestramiento que, se corona con el cariño destinado para los que amamos. Su magnetismo atrapa sin querer lo inevitable; una vez envueltos en la regularidad de su experiencia. El cariño escatimado se transforma en pérdida acumulada, la palabra abreviada que insinúa cariño medido, se convierte en pérdida total; pues su parcialidad, en cuestiones del corazón, lo es todo o nada. Lo que con más sutilidad se niega, más profundamente lastima, porque se ha entregado tal maquinación a la inteligencia que, obra doblemente con el corazón y la mente.

Eutanasia

18 febrero 2009

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Teniendo en cuenta la alegría con que los corazones humanos estallan, al momento de dar la bienvenida a una vida nueva; mujer o varón, y al no caber de contento en formidable milagro, justificar una dicha frente al trance brusco, doloroso e infranqueable de la muerte estaría lejos de merecer una apología, sin embargo ¿hasta que grado una supuesta piedad puede desteñir un sentimiento de amor?

Evocar consideraciones de salud terminales, opaca de por sí la luz del entendimiento, el escape suicida, de origen es dañino; pensamientos suicidas en quienes se erigen como voces autorizadas, malogran conceptos como derecho, dignidad, y compasión. Sofismas tan quebradizos para quien le rige el sentido común y el buen juicio.

Un árbol bueno no puede dar frutos malos y un árbol malo no puede dar frutos buenos, ¿como es que, de la apariencia se puede partir para establecer razonamientos con carácter duradero?, cuando de sobra es sabido que nuestras mentes se rigen por una esencia común gravada en el corazón; la distinción de lo malo y de lo bueno, no de lo ético o anti ético. No del derecho propio o del adjudicado.

Acortar el sufrimiento, es condescender con la visión más pura de nuestra naturaleza animal, enfrentarlo es recurrir a la más alta estima de la dignidad humana que capacita para trascender de la muerte a la vida.

El fin último no es evitar el sufrimiento, antes bien obtener la misericordia y el perdón de nuestros pecados. El perdón tajantemente puede terminar con lo que la eutanasia no, respecto al don de la vida.

*Evangelio según San Mateo

9:4 Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: “¿Por qué están pensando mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil, decir; “Tus pecados te son perdonados”, o decir:

9:5 “Levántate y anda”?

La “Bici” Libre

13 febrero 2009

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A un regalo vale una respuesta, de tal modo, formando una camaradería unida por cuanto la aventura aventaja a los hechos, juntos pedaleaban colina arriba; por vez primera, su pedaleo convertido en libertad barría sobre aquel pasto silvestre sus ruedas; símbolo inequívoco de la prisa del corazón por vibrar. Siendo mes decembrino, el aire exhalaba un frescor mientras su inhalación por los infantes, inyectaba vigor a la marcha de aquellos artefactos.

Cuanta ensoñación sobre ruedas; me dije, mientras la gritería se hacia unisonó en una sola instancia. Evité fijar mi atención en aquella fuente de dicha pero a pesar de mi sobrada voluntad por realizarme en este fin, súbitamente, rendido emocionalmente tomé mi “bici”, y montando en ella, decidí poner a prueba la libertad; no sin antes, haber bregado con un par de lagrimas al pie de la colina.