Archivos para marzo 2009

Eslabón

28 marzo 2009

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Esperaba desde la madrugada, aun con la oscuridad por techo y con el desvelo de mi conciencia, el descenso del tono claro que amortigua el deslumbramiento del astro sol. En cuanto a mis preparativos para dicho evento argumenté entre esbozos de sonrisa; tus ojos traslúcidos y el aspecto nuevo de cuanto se ve a través de ellos. El anuncio de la claridad me ha entregado un símbolo de esencia fugaz, el eslabón supuesto para la continuación de una feliz idea; la consistencia de mi existencia.

Pulso Rítmico

26 marzo 2009

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Sentada en su silla de ruedas, desatendida y dejada con sus cabellos largos al abandono de un viento recién despierto, alza un brazo seguido de un segundo esfuerzo en el otro. Cuenta las veces que el giro de las ruedas la han obligado a despojarse de su limitación y colocado en lugar distinto.

La intimidad de su espacio, apenas llegó la mañana, se convirtió en grandes llanuras, enormes mesetas; indómito y hostil territorio, en una palabra, acérrimo enemigo, donde salta la trampa.

Sus movimientos jamás se tuvieron tan afinados con motivo del miedo; años atrás, el pincel cristalizaba en magnificas obras de arte y su pulso rítmico parecía obrar grandes expresiones de la nada; aves migratorias, paradisíacos paisajes y sobre todo, la sonrisa de saberse beneficiaria de un don sin par.

Rampas instaladas por doquier seguidas de toma de decisiones basadas en sutiles coordinaciones, aunque desde ahora lejos de guardar relación con el anhelado derroche de colores  e imágenes artísticas.

Llaman a la puerta con un golpeteo insistente, elaborado en la pausa y la consideración. Absorbida por el único propósito instantáneo de dar respuesta a aquel llamado sucumbe ante la mentalidad de mostrarse asimisma como la patética escenificación de la tragedia.

Sentimiento Aprisionado

25 marzo 2009

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Tomó el pasillo que dentro de su hogar, conducía a un piso superior; allí pequeñas esculturas distraían del enorme y profundo vacío; portarretratos de esmera sensación emprendían el vuelo de la memoria; antiguos amigos.

De un tragaluz pendía una luz aminorada por la mica y su excelencia decaía infiltrando un sombrío debate entre quien parece atravesar del estado de sueño profundo a la vigilia. Así preveía tener la vista fija. Una carrera a campo traviesa se extendía justo frente a el. Y su maniobra de librar obstáculos era una con sus reflejos.

Nada más con la insinuación de atreverse a obsequiar acumulativos instantes a alguna de las fotos, en respuesta, un aprisionado sentimiento, cual ave enjaulada extrañando la libertad, ciega a su cautiverio, irrumpía hacia el desasosiego y frenesí dolorosos.

Al poco rato se ha tumbado en el sillón al tiempo que ha cerrado sus ojos. De esa manera alivia el tiempo compartido con la visita de sus alegrías y tristezas.

Polvo Esparcido

24 marzo 2009

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Cerca del amanecer su paso por el cruce del ferrocarril desobedecía la certidumbre y su consecuente calma. Cada riel seguido por su ojo avizor se corría a sus lados, atrapándolo en una telaraña de fantasías sobre la cual, el despliegue de fuerzas imaginativas se veía superado por la trama y el privilegio de hallarse en ese lugar.

A decir verdad, hasta le parecía integrarse completamente a la vibración aún remota del tren. Sus pies trémulos coqueteaban en emotivo compás con el recreado trasbordo que, con toda seguridad, debieron de sentir los que de sus viajes contaron encuentros amigos con las soledades de sus pasajeros. Agasajado en un par de minutos enteros de cara a la imaginación, este punto, extinguía lentamente ideas sin paradero.

Lo que habrá esparcido como polvo, el ulular de la locomotora en la búsqueda del bien amado o el enamoramiento refinado por la distancia; coloso anfitrión de vidas y guarda de llegadas soñadas. El sostenimiento de aquel titán sobre rieles, se ha reducido a una inspiración con suficiencia de trasmigrar su escenario a otro; aliado de formas cuya confusión en el claroscuro de la madrugada, agravan o atenúan los miedos si con suerte se corre.

Las señales de cambio de vía, emitidas por encargados ferroviarios, citan una época a la que incluso yo, de generación posterior acudo acompañado de una emoción reservada para la espera de mi turno en la siguiente estación de tren.

!Helo aquí¡ me digo cuando de vuelta a casa, ondeo un saludo; que en aquel entonces, alguien sin menor intención que yo, de inmediato devolvería; incrustando en el alma un instante perdurable.

La Apuesta

23 marzo 2009

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Tras el aparador contempló en una rapidez guiada por sus afectos, los títulos que formaban filas y órdenes de ideas. Colgaba de su hombro una mochila, y su escasa estatura ayudaba, de algún modo, a completar una pobrísima imagen. El pantalón sin bastilla y de corte desafortunado justificó en los mirones, rasgos de un pequeño infractor.

Durante el corto tiempo de frente a aquel concierto de emociones; prueba de su fiel inclinación a aquella fuente de libros, su mente aguardaba una satisfacción particular. La sutil trepidación que de el hacían los anaqueles al servicio del ideario, contactaban su sensibilidad.

Y así se ponía de vuelta a casa de la librería. El maratonista corre por su presea,  el ave aturde al viento con su vuelo, mas aquél echaba a andar con la diligencia de quien en manos ahuecadas acarrea la vitalidad del agua con temor a derramarla en su camino.

La hoja en blanco, se ha convertido en uno de sus recursos de más alto valor. Entenderse con el precio que implica su adquisición ha desmoronado una hogaza de pan en espera de compensar su apuesta por el fruto de los pensamientos.

Primavera Marcial

22 marzo 2009

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Piedra sobre piedra y arcilla en mano; los muros de una ilusión forjada años atrás tomaban forma en aquella mañana de primavera; cuanto se habría extrañado esta temporada que, el sol radiante secaba aquellas porciones de tierra con la rapidez que enjugaba un rostro atormentado por un crepúsculo exaltado por el bombardeo nocturno.

Un correteo tomado por turnos entre una camada de cachorros; sujeta su atención, aquellos jugueteos exploran una rendija de felicidad ausente. En él la marca del estruendo marcial con pronóstico mortal; ha endurecido su corazón.

La destrucción ha hecho perder pie a la estampida de júbilos que, sus amigos y familiares, sin decir palabra alguna, imaginaban juntos. Solo aguarda el consuelo que busca con apremio al colocar las rocas; la realidad no es lo que parece, si bien en su aparente esfuerzo construye una casa según usos y costumbres,  cabe contradictoriamente decir que se despoja de dolores, producto de la perdida de los suyos.

Manto Del Olvido

21 marzo 2009

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Desde lejos, las lonas de aquellos limitados espacios destinados a la venta de flores cuadriculaban el pequeño mercado con sus colores vivos, algunos, otros de persistente adivinanza respecto a su color original. Y quizás, debo sospechar, que a falta de aquel instrumento delineador de propiedad. El seto momentáneo de floreros y tiestos más uno que otro artificio, hacían las veces de elegancia fragante.

Conforme el corte de la distancia rumbo a aquel paradero obraba ensueños al percibir perfumes naturales, calle abajo, las lonas de espaldas al cielo escondían gradualmente mi emoción botánica.

Entre el cielo y la tierra, así solamente podría satisfacer a quien, se apresurase a tener por compartida aquella experiencia pueblerina. La búsqueda reflexiva y estudiada del calificativo aplicable a mi inusitada observancia floral me dejaría sin aliento, símil de quien se lanza por la respiración fuera del agua, a cambio de evitar riesgos innecesarios; ahogo de palabras vacantes de otros avistamientos.

La mujer tras los claveles intenta descubrir mi entendimiento con la longevidad proporcionada por la admiración que de ellas hago al posar mi entusiasmo; desabrigados, como siempre me han parecido; flores cortadas ambiguamente por la naturaleza; pues por un lado a mis desatinos imaginativos, parecen escapar, por el otro pliegues predilectos de una dama cautivadora; vestido hermoso.

Azucenas blancas, inmensas campanas redoblando en majestad apreciativa; mi acercamiento pone en máxima alerta a la florista, he ingerido más de un paso haciendo del entorno, manto del olvido y mis manos se han desatado del mal recuerdo. Bien sé, que la atmósfera creada en mi mente, es tan sólo el efecto del mayor acto de generosidad de lo que está entre el cielo y la tierra.