Lágrima Aflorada

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Cada vez que visitábamos la casa de la abuela, me parecía recoger el más singular desfile de hechos; un fogón que el calor de su amparo parecía desinhibir la prisión de los sentimientos, pues los mayores, dados a una rebeldía de indiscreción, ventilaban lo que sin poder resistir, se escapaba en semblantes desencajados, preludio de la lagrima suelta o el cenit del relato irrigando pequeños corazones como el mío.

El mobiliario improvisado pero eficiente se defendía de la observación punzante de la crítica humana; pequeños troncos y desgastadas piedras asumidas como asientos con la responsabilidad de sus usuarios de callar su imperfección a cambio de formar parte de aquel selecto reducto de revelación emotiva.

Yo mismo, me atrevía a lidiar con mi breve repertorio de anécdotas, aunque solo fuese para integrarme secretamente al dominio de aquel ámbito ahora afamado por mi memoria. Al escuchar la puerta de aquel ideario familiar entornarse, mi cuerpo todo, en legítima protesta se estremecía de pies a cabeza; gentil vientecillo desaliñado en ventisca terminal hasta despachar tan dulce descanso del alma. ¡Un segundo! debo cerrar la puerta a petición de una lágrima aflorando del fogón.

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8 comentarios en “Lágrima Aflorada”


  1. He recordado a mi abuela contigo. Un abrazo .~)

  2. jorge Says:

    Gracias por comentar María de Herem ¿quien sabrá cuantos recuerdos le debemos a la abuela?
    Un Saludo…


  3. Si yo te contara, estimado Jorge, si yo te contara… Una ya iba para viejecita cuando todo todo se trastocó .~)

    Saludos

  4. jorge Says:

    Pues cuéntame, Amiga mía; yo encantado de escucharte (leerte); por cierto, visité tu blog. ¿Eres quien aparece en la foto? supongo que sí.
    Un saludo…


  5. Sí, la de mis fotos soy yo. Afortunadamente ya no me tengo que ocultar; ni para mostrarme desnuda. El día que acabé con el temor a dejarme ver… fue porque dejé atrás todo lo que podía contar. Vertebra pero no lo sostengo. Saludos y sonrisas Jorge .~)


  6. Por tu visita.

    El alma allí queda impregnada en el humo que evade por la antigua cocina de leña o carbón. Recuerdos que cubren el corazón y estampan su sello en la sangre, emergiendo al más mínimo tacto de sus anoranzas/

    ¡ Que delicia es leerte!!

  7. jorge Says:

    Maria de Herem, que bueno es escuchar tal afirmación de ti. Para que nos sirve el temor sino para amordazarnos sin razón.
    Un Saludo…

  8. jorge Says:

    Gracias Luz Marina; siempre los comentarios obran sobremanera en mí. Comienzo a valorar lo que es contar con tu presencia.
    Un Beso.


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