Archivo para abril 2009

Último Beso

26 abril 2009

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El agazapante silencio cumplía una inusitada tarea tras su fondo misterioso; elegante eco discreto. Tal como cuando una piedrecilla lanzada al vacío se pierde de vista, y la sorpresa de su último espasmo contra la superficie nos da el socorro de saberle inmóvil, igual, mis Palabras dichas, aunque constituidas en la languidez de tu adiós hallaban su ultima manifestación en mi corazón en carne viva. Aquella noche llegué a toda prisa en espera de un destino abrupto; conocía agridulcemente el hecho, y los riesgos de caer bajo el peso de las emociones.

La garantizada familiaridad que puede cobrar un último beso en la sucesión de los días, y que a la postre facilita la disposición del alma para cifrar argumentos melancólicos.

Vergel En Flor

24 abril 2009

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El colibrí iba y venia rompiendo moldes austeros hechos y acuñados por aves impostoras, y con él el forcejeo con adjetivos me dejaban sin fuerza. Afanoso de conquistar su reflejo en la expresión verbal, sólo conseguía herir pensamientos nuevos.

De verdad que, su par de alas accionaban un mecanismo que de cara al sol, fructificaba en policromo esplendor dotando mi visión de un prisma; desde el blanco incandescente, pasando por el esmeralda de influjo confiable, hasta terminar con la dicha multicolor. Ante esta criatura huidiza y de carácter llamativo, según el efecto despertado en mi espíritu, mejoré una aplicación de sentimientos a favor de la coherencia y la razón.

Así de regreso a casa, sentía y actuaba como si una reacción reservada hubiera cedido al peso de aquella experiencia; he mirado a través de otra naturaleza, me he hecho de alas y, de un vergel en flor. Estoy a dos pulsos de abrazarme con la noción y la pluma.

Te Extraño

20 abril 2009

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Mi comprendida infancia corría escaleras arriba, las columnas de la balaustrada entonaban una canción años atrás confundía con las esperanzas. Su sonoridad tintineante al paso de mi celeridad halló asilo con  el timbre reconocible con que solía reír, como andante en equilibrio de consuelos, mi aún corta vida se asentaba en la mansedumbre de tus palabras de amor.

Una vez, perdido en tu búsqueda, en aquel desnivel, Una hoja marchita donó su suerte inerte a la ventura de un parpadeo, cuya tregua el llanto lamentaba en indiscreta sinfonía con el sollozo. El decaimiento de aquella flor, sin saber de que forma y bajo que condición, asestó un hiriente y  divagante recelo, como si la inteligencia hubiese corrido las cortinas de un celoso secreto.

Un pasillo y  un descanso junto a esos peldaños conforman hitos del  itinerario de nuestra vida, en donde se produjo el cruce de caminos anhelados con el mismo tanto que la actual pérdida de tus ternuras adiestra a mi memoria que, tu abrazo corresponde desde entonces a la eternidad.

La Lámpara

18 abril 2009

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¡Déjame llorar! Un parecer mortal valía para mi existencia. La catapulta voraz aclamó mi destrucción, la vista hizo sentir seguro a mi enemigo, nada me ocultaba, la realidad le mostró un cuerpo de muerte. Confió mi aspecto fúnebre a la voz de la catástrofe. Entre risas, ufano, ensalivó su lengua de mi noticia; un chasquido de dedos, inauguraba la extinción de mi último estertor de vida.

Mas la misericordia engañó a mi contrincante, le instó a batir las palmas a expensas de mis infortunios. Y este al verme de pie, la locura le atribuye insomnes especulaciones mientras tu mano me añade a la lista de los que viven. Mi alma se ha acerado, mis piernas caminan entre sombras de muerte pero, la lámpara la tengo sobre la mesa.

Multiforme Viento

12 abril 2009

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Me hice de una pluma traída a ocultas por el estremecimiento patente de un árbol. Con él, los nidos en celoso secreto, comparten el pulso vibrante de la vida. Como la vegetación abriga la desnudez de la desolación territorial, sus hojas, como tal es su virtud, sorprenden abrazándose a ellos.

Una invaluable expresión de vida, surcará en poco tiempo lo que en años recientes me da por observar detenidamente; el multiforme viento, lo digo así, en esos términos por qué en su curso rinde memoria al balbuceo infantil cuando indiscretamente se dispara contra los recodos expectantes de su visita, cuando suaviza el rostro malherido de desamores materializando la mano cariñosa.

Últimamente nuestros caminos se cruzan con la frecuencia necesaria de los grandes amigos; he de admitir sin la espera a la objeción que, esa pequeña criatura, sin habla humana, se hará de majestuosos vuelos, mientras yo a cambio, con la ponderación del corazón, de grandes emociones.

Destello De Misericordia

11 abril 2009

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Siempre lucho con las emociones. No es que me considere estar a la altura de ellas y honrosamente soportar sus embates, es todo lo contrario, encierro sus efectos en un corazón que con demasiada frecuencia se duele. Tomo aire mientras mi último aliento reacio a sustituir el alivio por el emblema de la rendición, me pone en pie.

Busco sin la sospecha pero con la seguridad de la victoria. Un motivo especial me da vigor.  Deslizo mis pasos con el tiento de saberte amigo mió. La noche se cierra tras de mí, pero me basta un destello de misericordia aprisionado en mi corazón para hacerme del camino al andar.

Adorable Princesa

3 abril 2009

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Un minuto sucedió a otro; hasta superar el límite de mi paciencia. Su cabeza iba y venía de arriba a abajo en un tremor apenas perceptible. Aun su vestido blanco, con flamantes pliegues, inducían a tenerles por receptores de una energía que, en su entorno trasfiguraba el detalle perdido, disimulado u oculto.

Temía de pronto toparme con su mirada y sumergirme en una suspensión de sentidos, o en un misterio aun mayor y de difícil concepción. Para que se de una idea el lector, al mirarla todo juicio humano, se filtraba a través de un crisol blanqueador y hacedor de calificativos magnos y sobrenaturales.

Un golpeteo de sus zapatillas, según me dicta la memoria, esculpió en mi corazón un palpitar en mi vida había sentido, como el artífice lo hace con un material basto donde se apegan sus credos, dotes y el destino de su noción.

El pose de sus dedos sobre las teclas, me regalaron lo que en mucho tiempo, la labor de mis desvelos perdió en intentos fallidos; un corazón de carne, la lágrima de origen incierto pero, de efervescencia lucida. Su virtuosismo me ha desmarañado de insolencias ajenas de difícil trato.

Niña hermosa, creía contar con un don propio, digno de los hombres invencibles, equivocado estaba, debía buscar la excelencia de tu espíritu y el genio de tu arte; a fin de cambiar mi rostro ajado por el dolor. Mi corazón te reclama adorable princesa. Sigue tocando el piano de la libertad.