Archivos para mayo 2009

Mente Problemática

25 mayo 2009

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Un perrito, sobre una barda, en su parte alta, parecía desafiar la angostura de lo que por camino se le había presentado. Solo, y sin audiencia, pero articulado por su resolución de verse del otro lado del muro, tambaleaba hasta una azotea tan amplia como el alivio.

Su ímpetu desaforado, arraigado en su naturaleza, escasamente tintineaba frente la vista desnuda, no sabría calificarlo, aun cuando sus extremidades descompuestas en su andar, bien podrían decir más de lo que una metáfora aguardaría a recolectar para la difícil imaginación.

Yo, juez, al menos creo que con tal carácter fungí ante la aventura emprendida por aquél, con mi rostro incrustado en el cristal de la ventana, contaba el peso del riesgo, dicho sea de paso, que cuanto más lejos me parecía estar el can de su resguardo, más se desbocaba mi corazón, al menos, así es como me supongo que el sobresalto aprisiona la calma de cualquier situación condimentada con el ingrediente de la posibilidad.

Corrí por mis anteojos para no perder el desenlace de lo que intermitentemente lucía como acto teatral y acto circense. Ahora, me consta, la relatividad del tiempo; agregué más dificultades a esa vida, pues al estar de vuelta sobre aquella escena, la mascota ya jugueteaba a grandes saltos, ante mi escepticismo.

Gratitud

23 mayo 2009

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Tengo que confesar que, al pasear mi interés por la ciudad me llené de gratitud. Asociarse a un lugar me ha parecido un tesoro invaluable donde la lejana alegría, decaída, víctima del tiempo, revive simultáneamente con la alegre conciencia de haber crecido en un pueblo; ambas distantes, desenlazadas por el margen de la adversidad, pero consecutivas en la mente; portentosa en hilvanar las distancias hasta apretarlas perfectamente en un solo sentimiento. Con todo, me eres consuelo, dije; refiriéndome a la imaginación de tus manos haciéndose un símbolo al apretar las mías.

Suplica Incumplida

15 mayo 2009

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Cada mañana, poco antes de romper el alba, cuando el cielo apenas destila finas luces, una figura añadida en el fondo de la calle atraviesa un lienzo entretejido con los vapores de la ciudad.

Su corta estatura se transforma con su inquebrantable andar en broma de mal gusto, para quien como yo, convaleciente de un ayer avanza hacia la ciudad. Sus cabellos embutidos en una capucha improvisada, ponen de relieve una desdentada sonrisa. Me siento como ave en busca de migas de pan; vestigios de que aun padezco el dolor humano.

Las suposiciones saltan a granel sobre mi mente; se trata de una madre, de una hija, o posiblemente del propósito traído a mí, para conservar el precio de mi vida; y considerar lo que me estoy jugando en esta existencia. Con su inestable brazo tendido, pide unas monedas, y al decir de su reacción ante el dinero, me percato de una suplica incumplida. Tiene roto el corazón.

Sonrisa Cristalina

14 mayo 2009

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El sol poniente tendido en el horizonte, me sumergió clandestinamente en una discreta hipnosis; hasta el pie de la cordillera que domina la ciudad, una sombra cual velo oscuro, descendía sin disminuir en nada el contorno de una silueta montañosa que, al paso de los segundos, se hundió a semejanza de un cubo de hielo en un baso de agua.

A mi derecha, Un fresco aire fiel a ese flanco, donde se instala una dulce memoria, circula y se arremolina, haciéndome sentir con mis pies desnudos, una superficie enarenada; el castillo de arena concebido con almenas en los que el disimulo de mis ojos alternaban tímidos entre sus rendijas; yo, arquitecto de mis alegrías de niño.

Pero, de vuelta al presente, a lágrima viva veo cristalina tu sonrisa tiernamente poderosa, la penumbra no puede nada contra ella. El pavoneo de saberme dueño de mi mismo resiente los embates de tu amistad que viaja a toda marcha hacia donde la fe trasciende a la razón.

Tus Bendiciones

12 mayo 2009

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Las primaveras con su explosión de vida encienden la llama de la fe, como aquella lluvia caída del cielo y, que no vuelve hasta haber cumplido su cometido. Dicha  estación anual hace lo propio con su encanto mientras la tierra cede al brote de la semilla escondida de las aves.

La flor silvestre que ahora está y,  mañana desaparece se muestra majestuosa; mi inteligencia apela al soplo de vida que, en mi concepción arrulló las fuerzas de tu amor bendito, para entender el regalo de mis días. La cruz de tu sacrificio en algún lugar estaba, mucho antes de abandonar yo, el vientre de mi madre.

En la tierra de los vivos, jamás intentaría escapar de tu presencia; lo demás es pasajero, y el fruto es limitado. Tus bendiciones difieren de los obsequios humanos, en que aquellas enjugan las lágrimas y dejan ver, en tanto que estas asedian la justicia de la razón y la vuelven añicos orillándola a la invidencia espiritual, capaz por si sola, de tratar la intervención de tu misericordia como el resultado de mis esfuerzos humanos.

“Secreto”

8 mayo 2009

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El rumor de la llovizna, debe de guardar algún secreto. Las gárgolas, y los aleros de las casas, aun sin ser golpeadas por el contacto con el agua, despiertan en quien las mira un adelanto del acontecimiento cercano; deriva de hojas arrebatadas por el paso de un milagro.

Es como si la débil memoria unida a los esfuerzos de un bienhechor, levantara su mano y aceptara una ayuda tan repentina como oportuna.

Tal como los moldes de arcilla recién elaborados y, que son puestos contra este elemento acuoso, se dan por vencidos hasta el punto de derretirse, así mis dudas disipadas, corren a la par de aquella hojarasca.

Insensible Comodidad

7 mayo 2009

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Alguien presionó mi antebrazo, la fuerza ejercida fue mínima como señal de atención. Giré para encontrarme con una cara infantil, y una sonrisa desdibujada por una tristeza desconocida y no obstante reconocible por su naturaleza. Recordé motivos de costumbre que suelen persuadir la libertad poseída por los pequeños, dígase; juguetes perdidos, caídas menores o destitución de horas de recreo.

He sabido por experiencia que, ciertos momentos brillan incesantemente de lucidez, al mismo tiempo que, en otros, uno navega para apenas echar a borda, una pequeña conciencia, suficiente, para sobrevivir y enterarnos de quiénes somos.

Ese niño se había empujado asimismo contra su esquema de vida hacia una esperanza. Es interesante presenciar la carrera entre la necesidad y la resignación, sobre todo, cuando de semejante dilema depende el escrúpulo que, afianza nuestro ser o destierra nuestra fraternidad.

Su rostro turbado por el hambre azotó una sensibilidad desde hacia tiempo dormía en mi comodidad, asentí con una sonrisa; y tomé una a cambio de unas monedas para guardar prejuicios y evitar agrandar su pesadumbre.