Archivos para junio 2009

Acto del destino

8 junio 2009

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Cuanto tiempo ha trascurrido desde que nuestro encuentro, concertado en la afinidad, significó algo. Friolento y doliente, Súbitamente comprendí la afición del pintor por los matices, y la desnudez del alma con que emprende un acercamiento junto a la moción creadora.

Tu semblante apenas acanalado por una intemperie emocional, mitiga lágrimas enjugadas. Acaso el presente insiste en proteger un curioso acto malabar de un destino inexorable ; en donde la felicidad pasó de ser motivo que infunde vida, para solidificarse en roca aserrada que corta cuando memorable se abate sobre uno.

La viva imaginación me conforta, porque comportándose cuál es, asume responsabilidades, por demás humanas, me muestra la sensación esplendida, aunque la cortina de los días venideros azuzan la movilidad del olvido. Entiendo el atuendo del tiempo; ventisca cuyos lapsos temporales nublarán tu claridad con vagos desatinos. Pero al menos, todos ellos llevaran tu nombre, si la lucidez tan preciada como grande es, aun me hace compañía.

La Sabiduría

7 junio 2009

Gian_Lorenzo_Bernini_-_Dove_of_the_Holy_Spirit

Entre veladas, me figuraba verla tomándome de la mano, al pasar junto a mí. Sus ojos, iluminados una vez más, desfiguraban un entorno tenebroso recién se acababa de manifestar poco antes de haber transpuesto aquel lugar; morada de su luminosidad inagotable e infalible.

Bien sabía, y por eso accedía a encontrarme con ella que, era parte de un designio, cuya única pieza por completar se hallaba en mi voluntad de hacerme oídos para sus palabras; era una santa, lo sé, no por un deseo envuelto en la emoción o peor aun que la sugestión me dictara.

Su longeva existencia, parecía sobresalir como un requisito necesariamente tomado en cuenta para quienes desfilan santos hacia la eternidad; no era exactamente así, pues la virtud no toma años, por el contrario credibilidad en lo que se obtiene a cambio.

Su penetrante proyección de pensamiento hacia las cosas pasajeras, la coronaban invariablemente de un atisbo transparente, obvio de las que han atravesado la espesura de la visión del mundo, y desgarrado la mentira, astuta, aunque sin armas contra el efecto gratuito de los que verán a Dios, cara a cara.

“Necesito Un Corazón”

1 junio 2009

Jos%C3%A9_Luis_Rodr%C3%ADguez_Alconedo

El aposento en el que trabajaba, despedía sedientos rayos de luz, mustios y a la vez acicalados, quizá, por una ternura de apego anterior; paseándose regalaban y entretenían mis sentidos.

Cinceles, y mazos de sugestiva apariencia artística rompían en una alegre orquesta; repetidos traqueteos al son de atajos sentimentales. El alabastro parecía desobedecer al tiento equilibrado de un cincel ocupado en musitar palabras de amor, antiguas pero columpiadas en sesgo hasta instruir aquella escultura, con la forma, y el cariño amilanado.

Dúctil material, de encanto especial y formidable sensación al tacto que, en estado natural juega con la incitación del alma. Esta anticipadamente recorta la alegría o el pesar; leal imitación de la sufrida espera experimentada entre dos amantes.

El filo del punzón ha configurado el calado necesario, y la protuberancia indispensable, aunque un volátil polvo, producto de aquel esfuerzo artístico, salta velando por un instante la obra. De súbito, asido intransigentemente a aquel objeto, con palabras sueltas, un espasmo mió le infunde quieta conciencia, hasta el punto de fortalecer la imperfección de aquella figura, con un sentimiento que me hunde intempestivamente en la esperanza de los deseos; “necesito un corazón”.