Archivos para marzo 2010

Tú, en mis pupilas

12 marzo 2010

Corrí las cortinas y La arboleda se había pintado artísticamente de colores, y bajo los rayos solares, tu apariencia vi nacer; este acto me dio aires de alguien que inaugura una nueva obra. Todo sonido recalcitrante se ha apagado en mí.

Lustrosas hojas bañadas de sol se agitan soñando a ser mariposas en el albergue donde vive alegre mi imaginación, o quizás la chispa que me da vida.

Abrázame en el umbral de esta manifestación mientras la certidumbre lata aun en mi corazón. Si atisbas una lágrima, perdóname. El llanto siempre esta pronto a las puertas de mis emociones. No pocas veces sonrío aun cuando un trágico momento aprisiona mis fuerzas.

Cúbreme de besos que, con ellos vuelvo a ser niño; palpa mis mejillas que todavía conservo la calma para dejarme amar. Si mi respiración se profundiza es porque al tenerte cerca de mi timidez mis pupilas desesperan al descubrirte tú en ellas.

Un destello

7 marzo 2010

Sentado cerca de la vereda que da a la ribera me imaginaba rodeado en alegrías de mi niñez alborotada. El cauce de aquel murmullo se ha transformado en un cascabeleo en derredor de mi cuna.

Si adelanto la nostalgia me siento cubierto por la ternura de tus besos, por ello, agradezco al corazón que sostiene, en la reserva de la inmortalidad, mis memorias ancladas a tu maternidad.

Que sutil albedrío dictó mi ciega impertinencia de sufrir un afecto claro y limpio, si me doy a las lágrimas me afano mucho más por tus desvelos; revelaciones de mi espíritu infantil.

Por eso ahora, siento que cuando alguien se refiere al cielo como los cielos, a este se le ha revelado una potencia en el pensamiento capaz de dejar la sospecha atrás y abrirle el camino de la paz.

Tu amor es en mi incertidumbre un destello que se glorifica en las tinieblas. Esta manifestación es la escala de cuanto sostiene el misterio del universo; el brote de una conciencia al contemplar un divino rostro.