la espera

bridge

¡He aprendido a saber cuándo llegan las estaciones del año! exclamó con júbilo el muchacho que minutos antes, tomado de la mano de su madre, daba señas, por su mirada, de estar percibiendo alguna reveladora señal en el entorno. Estaba yo en ese instante viendo pasar a las gentes por el puente “Gutenberg” que desemboca formidablemente a la gran ciudad.

Porque habré de dar la siguiente noticia al respecto que, esta ciudad no tiene mucho que nació, y aunque llegué tarde cuando sus dolores de parto habían cesado, yo la amé de sincero corazón porque, su convalecencia también fue la mía.

Los habitantes que la alimentan proceden de muchas partes, es una tierra de nadie y a la vez de todos. Y sin poder dar mucha luz sobre lo que estoy a punto de decir, en sus rincones encontré curiosamente mis más grandes libertades de espíritu.

A mí también me ocurrió como a este pequeño. Un día, sin darme perfecta cuenta de ello, abrazado a sus encantos, alcé la voz en medio de la oscuridad y dije; ¡he aprendido a saber cuándo el tiempo de espera ha terminado!

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3 comentarios en “la espera”


  1. ” y aunque llegué tarde cuando sus dolores de parto habían cesado, yo la amé de sincero corazón porque, su convalecencia también fue la mía. ”

    Me alegra poder leer tus letras.


  2. Saludos y no dejes de escribir. Tan bella pluma jamas debe fenecer.


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