Archive for the ‘luz’ category

Tan lejos

5 abril 2015

tan lejos

Antes, confiaba en las primeras impresiones. En esa primera luz que viaja sin detenerse y desciende generosa para iluminar con admirable revelación a las personas, aún a las mismas cosas haciéndolas reposar en el alma igual que un buen deseo que se convierte en realidad en medio de la crisis de lo imposible.

Pensaba así, de esta manera, mientras veía al ingrato recuerdo pasearse en las sombras delante de mí como un tirano sin hacer demasiado caso de mi profunda reflexión. Dejé caer mi cabeza y, sin percatarme desde cuándo, sentí bañado el rostro de algunos viejos sentimientos que vinieron a demostrarme su afecto.

En ese estado, de pronto, me dio por buscar esa dulce luminosidad como para tratar de escapar de un lugar oscuro ¡pero no!, me di perfecta cuenta que mi mundo ya se había precipitado a lo desconocido, donde lo que existe en él ya no significa nada porque el espíritu ha perdido la memoria de cuanto atesoraba algún rostro bajo aquella reluciente luz.

¡Qué lejos te siento ahora¡ tan lejos que no soy capaz de imaginarte cerca, mucho menos junto a mí. Tan lejos que, aquella fiebre de tus besos congela todo cuánto quiere revivir en mí. La vida se ha vuelto contraría al ánimo, noche y día se disputan la más horrenda de mis pesadillas.

Noche solitaria

13 abril 2014

feet in river

Desde aquí, a través de las aguas, la ciudad parece suspendida, como si algo la hiciera flotar. Los ruidos que la acompañan de día han cesado abruptamente. Ahora la noche solitaria va tomando su turno en la rivera mientras vuelve a nacer la luna. Metida entre las aguas parecías resurgir de otro mundo.

Tus pies desnudos se internaron casi de un salto porque aún el último calor tibio del día vivía feliz sin darse cuenta que moría lentamente. Cuánto vi dilatada mi alegría que descalzo corrí tras de ti mientras tu cuerpo era toda una agitación de emociones bajo la luz custodia de la luna.

A lo lejos, la ciudad es nada ante tu hermoso nado. Así yo vivo los meses, caminando insomne por ti. Me llaman el vagabundo de la ciudad, el que cree caminar con alguien a su lado. No comprendo, pues, siempre me acompañas al pasar junto a ellos. No rompas todavía el silencio mientras llega el cruel amanecer.

Dulce compañía

12 junio 2013

Hope an bottle

Dio vuelta la botella sobre el inseguro piso bañado por la lluvia y juntamente con su violenta reacción traté de recobrar torpemente el equilibrio, ¡ha, casi me cuesta contar tal suceso de bruces y con algún hueso roto! Es cierto y, tal cual debo admitirlo, el descuido, ciego por naturaleza, me hizo dar un paso más y tropezar de lleno con la boca de su cuerpo cristalino la cual refrenó irónicamente mi maldiciente efervescencia.

Antes de suceder lo dicho, rogaba porqué el mes de junio significase clemencia y bondad para mis sufrimientos que hasta el momento habían desnudado vergonzosamente la esperanza. No es inoportuno preguntarme cuando y donde esta se soltó de mi mano y prosiguió a mis espaldas un camino distinto al mío. ¡Oh! De cuanto orgullo embriagué mis pobrezas al punto de volverme rico de banalidades. ¿Qué le sucedió al ojo de la conciencia que, advierte en la vigilia?

Nunca creí que su generoso espíritu se alojara en aquel pequeño frasco a la vera del camino. Jamás la vi venir o mejor dicho nunca me vi dirigirme a ella, me confieso parco de observación cuando me urge la preocupación de llegar a mi refugio. El espectáculo, por demás intrascendente, estaba llamado, por estricto criterio humano, a pasar desapercibido y ser tragado hambrientamente por la boca del gran universo del olvido dentro del cual a veces también resbalo y me hundo yo.

No obstante, el centro de la botella se contraía y dilataba alentado por no sé qué favor de inigualable ilusión. Dispuesta a llevar heroicamente mis cansancios saltó hacia mí, como si lo hiciese desde la estrecha cavidad de un gran corazón, ¿acaso desde ahora en eso consiste mi riqueza? En no orientar los cotidianos incidentes al rezago del gran depósito de la memoria sino a orbitar alrededor de ellos, peor demencia no podría doler más, allí donde el alivio del ungüento no cala ni surte efecto.

En toda una espasmódica mordaza se ha convertido para la corona de la lucidez; brillo esplendoroso de mis ojos interiores, este peregrinaje terrenal. Pero siendo justo con los demás mortales, confiados en sí mismos y sus posesiones, cabe preguntarse a fin de no crear enemistad con ellos, si gozando harto lleno de riquezas, ¿el mismo incidente optaría por pasar de largo y no tocar el alma?

En el caso que me ocupa, muy por el contrario, quedé absorto por la fuerza de su lealtad y lloroso por mi infidelidad. Se produjo entonces un repentino vuelco en mi alma al verla sonreír. Justifico mi estremecimiento a una hermosa reflexión de luz que vi expandirse dentro de mí, ¡esperanza mía! ¡Dulce compañía!

Esa luz tuya no es; diurna, ni tampoco lunar, es interior pero no es mía, yo tan solo me limito a recibirla como ansiada luz en la oscuridad. Eres capaz de recorrer distancias mucho más remotas de las que me atrevería a señalar con toda seguridad, dado que mi memoria más temprana es apenas un corto paso que, marca tu largo alcance al lugar en que me había perdido.

Tu rostro

20 mayo 2013

photo by Alan Murray-Rust

Estaba sentado en una de esas bancas que adornan los parques y que al mismo tiempo hacen de ellas espacios de aislamiento que oprimen el alma. Con todo mi esfuerzo rehusaba dar la bienvenida a cualquiera que con falso motivo quisiera acercarse y curiosear en mi soledad, puesta así tan de repente, a la vista y en completa exhibición.

Transitaba plácidamente una corriente de aire húmedo cuyo contacto con mi piel amenazaba desencadenar nostalgias sórdidas, tumbas frías en las que fueron enterrados mis latidos. Los que me miraban y que no eran pocos pasaban de largo y esa desatención me complacía. La soledad es mejor cuando es comprendida y se le mira de frente como a la irremediable muerte.

Descubrí con no poco asombro que a cada minuto la gente iba desapareciendo. En la visible lejanía, el puente que lleva de un extremo del lago al otro, todavía con transeúntes encima de él, desaparecía por la cada vez más intensa lluvia. Escurrían las gotas y me empapaban. Seguía sentado y nada me perturbaba ni siquiera la ligera lluvia convertida ahora en ríos tempestuosos corriendo sobre mis mejillas.

¡Despiértate! escuché a media voz, decir. No sabía bien de dónde provenía este susurro que a mi parecer, hablaba claro y con prisa. ¡Despiértate! tú que duermes entre sombras de muerte. Y como en un espejo me enfrenté conmigo mismo ¿cómo puede ser posible esto? lo es, cuando somos levantados de nuestras tinieblas.

No me opondré a ti y abriré mis ojos a la luz de tu amanecer. Mi sueño es profundo porque la solitaria noche se ha adentrado y arrastrado muy al fondo de mi alma desde mi juventud, pero tu palabra es mi luz y brilla en las tinieblas. Ahora, en este momento, ya mis ojos se abren y ven tu rostro.

Vocación del recuerdo

16 mayo 2013

street light

Sin estar cansado quería estarlo, sin esperar a nadie quería disponerme a hacerlo. La tarde había llegado a su fin cuando me tomé de estos caprichos. Encendí y me deje iluminar por una gastada vela que de inmediato proyectó el contorno de mi cara sobre mi conciencia.

Comencé a agitarme mientras el baile de la flama bicolor acompañaba cariñosamente mi respirar, con cada exhalación la danza renacía. Todo indicaba que mi proyecto daba resultado. Fue maravilloso perderme por unos instantes en la renovación de la llegada de mis seres queridos.

Entonces, increpado por mis ficciones me puse de pie y traspuse mi interés hacia la calle a través de la ventana. Cuanto mayor era mi deseo por reconocer a algún andante, mayor lo era también mi amistad con aquel pacto falaz.

Libre y desenmarañado de tiempo como me encontraba, uno que otro caminante se mostró familiar con ayuda de la noche. Por brevísimos instantes mi contento consiguió débiles sonrisas. Pero al llegar al candente faro que marcaba el límite de la calle, la luz de este les devolvía misteriosamente su identidad de extraños.

Y fue justo en ese rocío de luz donde descubrí que no sólo se les devolvía a los seres nocturnos sus rostros auténticos, también mi corazón encontraba su verdadera bonanza y yo el descanso en mi sueño al ritmo de la última danza de mi fuente de luz.