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Tiempo inmisericorde

22 enero 2013

crying angel

Me angustian tus cabellos, ideales de una ambición aprendida en mi juventud. Se bastan con un ínfimo reflejo de luz que, ni siquiera pertenece al presente para encantarme y hacerme preso una vez más. El elogio sobre ellos me conduce a tropiezos con el lenguaje y, después, lleno de una alteración avasalladora, cubro mi rostro con mis manos entre sollozos de similar forma a un náufrago que ha encontrado su salvación.

Su lozanía es dulce manantial de un alma sedienta como lo es la mía, sin embargo, el viento gélido que se abre paso entre tu pelo también ejerce fuerza contra mí y hiela mis candores, entonces la hermosura queda transformada en carámbanos terroríficos. Es la escena igual de magnifica a aquel alud de nieve que camino abajo va arrasando todo a su paso.

¡Oh mañana de enero! cetro de inmisericordes desengaños, me dejaste soñar y no tuviste compasión de mí aun cuando en hondo llanto me encontraste postrado hace algunos ayeres frente a mis penosas reflexiones. ¿Habré optado por lo fantasmagórico que por la verdad de sus sentimientos que reposaban amablemente en mi pecho?

El Manantial

30 abril 2010

Bajo la indiscreta superficie del manantial los inanimados guijarros cobran la dilatación y contracción del corazón; y, me abrigo con la docilidad del espíritu, sé que, con tal disposición se aprestan los sentidos y si algo ha extraviado la memoria con alegría infantil se la vuelve a encontrar.

Es un pozo semejante a aquel llamado “de los deseos”, mas en lugar de arrojar alguna moneda, su condición establece un abastecimiento mayor; la existencia misma.

El otro día, lleno de espera y a punto de marcharme; las campanillas sobre el dintel de la puerta principal repiquetearon, era yo, burlando a la suerte con grandes brincos, una exaltación lograda con el timbre de aquel curioso artilugio.

En sucesiva calma; los adorables años de infancia se agolparon progresivamente hasta agitar la risa en llanto; pues, quien dudaría que, los sentimientos guardan maleable transformación.

Sin saber como, y sin intención de aclararme la inteligencia en provecho propio, Me volví y te descubrí junto a mí, y es que, aun cuando el itinerario de mi vida me dice que nunca estuviste allí, el sello de los sentimientos proclama tu presencia.