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Tiempo inmisericorde

22 enero 2013

crying angel

Me angustian tus cabellos, ideales de una ambición aprendida en mi juventud. Se bastan con un ínfimo reflejo de luz que, ni siquiera pertenece al presente para encantarme y hacerme preso una vez más. El elogio sobre ellos me conduce a tropiezos con el lenguaje y, después, lleno de una alteración avasalladora, cubro mi rostro con mis manos entre sollozos de similar forma a un náufrago que ha encontrado su salvación.

Su lozanía es dulce manantial de un alma sedienta como lo es la mía, sin embargo, el viento gélido que se abre paso entre tu pelo también ejerce fuerza contra mí y hiela mis candores, entonces la hermosura queda transformada en carámbanos terroríficos. Es la escena igual de magnifica a aquel alud de nieve que camino abajo va arrasando todo a su paso.

¡Oh mañana de enero! cetro de inmisericordes desengaños, me dejaste soñar y no tuviste compasión de mí aun cuando en hondo llanto me encontraste postrado hace algunos ayeres frente a mis penosas reflexiones. ¿Habré optado por lo fantasmagórico que por la verdad de sus sentimientos que reposaban amablemente en mi pecho?

Dulce contacto

18 febrero 2011

El chasquido proveniente de la fogata va y vuelve como el lindo arrullo que se da entre nosotros al dulce contacto de mejillas. Un medio que desde hace algún tiempo tengo para dulcificar el trato con la adversidad y su cometido de hacerme la guerra en condiciones desiguales.

Asómate por la ventana y deséame suerte. La inclemencia de invierno pactó a mis espaldas estremecer nuestra anhelante entrega, lo sé, por la forma tan discreta de calar los sentidos hasta desvanecer la cordura.

¿Sabes? su capricho cual infantil rebeldía nace tan pronto como de nieve cubre las calles y, se prende de los techos con el fin de sentenciar la tarde al anonimato. Obligado estoy a comprender su efecto en mí.

Por eso me atrevo a decir que; algunos, bajo estas circunstancias, al corazón le llaman “guarda” de sentimientos; para mí, es un lugar desprotegido, no es refugio de nadie ni siquiera de quien reserva el primor de la palabra para engalanar la inspiración porque ésta existe sin aquella.

En el pasado el mismo cupido lo volvió depositario de íntimos secretos y ganó fama gracias al poeta y a la poetisa; reflejos de un universo extático al cual debo el indicio de un cielo compuesto de luces y revelaciones que me salvan de la desnudez invernal.

La fronda desaparece, el esplendido paisaje se resguarda con increíble misterio. Ya en la ciudad el blanco tapiza las banquetas y el derredor pero nada puede contra el fomento de tu amor hecho beso.