Archive for the ‘revelación’ category

Alucinante lluvia

4 marzo 2013

rain

Desperté, tras unas heladas rejas. Mi corazón de estar en paz se agolpó lleno de ansias poniéndome de pie pues la incertidumbre toda se apoderó de mí y, mi alma se eclipsó por este intempestivo trance. La mortecina luz; huésped sombrío, sin origen aparente, oprimía mi obligada vigilia.

Escuchaba decir frases sueltas, pero algo me impedía observar quien las pronunciaba, además se diluían conforme esta nueva experiencia me esclavizaba con su terror. Lo que tengo por cierto es que esas palabras contaban mi historia terrenal de un modo terminal.

Dentro del cautiverio, los barrotes se dejaban ver cortados y peligrosamente filosos. Miré en derredor y me encontré repleto de osamentas cascabeleando ruidosamente bajo el movimiento de mis pies siendo estas verdaderas advertencias de un desenlace terrible.

Más allá de este encierro a través de los metales, resplandecía muy apenas un tímido fulgor de algo que no se dejaba ver del todo. Comencé a sentir un frio polar y fue entonces cuando una ligera lluvia comenzó a caer fuera de mí celda, no siseaba ni se escuchaba alegre como alguna vez en la infancia de mi memoria.

Este acontecimiento lejos estaba de inspirarme belleza alguna no obstante pesaba tanto como el vestido de duelo en mi débil espíritu. Mi expectativa de su pronta y fecunda dispersión se convertía en un espejismo antes de precipitarse y bañar el suelo que por otra parte dibujaba grotescas siluetas con agrietadas y sedientas bocas en su superficie.

La delicada y ligera llovizna es capaz de registrar ensoñadoras sutilezas de la realidad a lo largo de nuestras vidas y hacerlas reaparecer cuando vuelve a ocurrir espontáneamente, incluso las hace románticamente embriagantes, pero ésta me arrastraba con pesadas y ruidosas cadenas hacia insoportables recuerdos de amargura. ¡Oh, miserable de mí!

Una desproporcionada y vacilante sombra que tuve por rastro visible de un celador, en una primera impresión, irrumpió poco después al verme en este estado desolador en que me consumía y, clavó su cabeza en las rendijas casi quedando la mitad de esta dentro, me corrí instintivamente hacia atrás.

Fue entonces cuando su camuflada figura se transformó en salvaje fiera cuando le tuve tan cerca, unos espantosos gruñidos le descubrieron un horripilante hocico, su vaho bloqueaba aquella vista de luz situada en la esperanza. Mi primera imaginación me había engañado con su indefinida forma recortada por este insufrible mundo de caducas percepciones.

Su odio contra mí se derramaba. Atestiguo que, no cabía éste en los más rencorosos corazones humanos, pero no parecía desperdiciarse sino por el contrario renovarse cual brea de fuego que no se extingue y, su mirada tan amenazante, hundida en las cuencas de sus ojos, me infundía pánico tras pánico.

Entre sus espeluznantes manos empuñadas sobresalían sus garras y mientras más fuerza ejercía sobre ellas mi esperanza se secaba con las falsas gotas de lluvia. Entonces, comprendí muy claramente cómo mis enemigos no teniendo carne se habían burlado de mí al haberse aliado con los mortales haciéndolos viles esclavos; cómplices e imitadores voluntariosos de ese cruel odio.

– ¡Atrás! – protesté desencajado el rostro y lleno de revelación.

El estallido de sus risotadas hicieron resonar los metales y la flaqueza de mis fuerzas surgió cuando me vi sin ningún medio de defensa frente a este espiritual tirano. Las gotas de lluvia de súbito quedaron sin movimiento en el aire, mi respirar se entrecortó y temblé horrorizado, de igual manera que cuando el cambio drástico de un factor dentro de un todo se toma por signo último y fatal.

– ¿crees que te has soltado de mi mano? – vociferó y, su reproche se hizo mil voces anulando mis pensamientos que al momento buscaban la luz eterna.

Entonces, entre aquel ruido caótico, verdadero obstáculo del discernimiento, me acordé del cordero y de su visita aquel día en que mi corta vida era una fiebre de inconfesables amoralidades. Fue aquí, en este punto, cuando me deshice en un desgarrador llanto y agregué;

– ¡Confieso que de él es la misericordia, y fui alcanzado por ella el día que me ofreció abandonarme a su santo nombre! –

El resplandor que parecía lejano amplió su horizonte hasta mí en ese instante e inundó de cielo mis dudas sobre la extensión de su mano santa hacia mí. ¡Oh, cuan ligera se volvió mi carga! Y que falto de entendimiento me sentí al verle llevarse el color grana de mis innumerables desvergüenzas.

Ciertamente la luz y las tinieblas no comparten la misma morada, diré a fin de aclarar este desconcierto que, fui arrebatado hacia el llano camino de la paz. Así me hiciste levantarme glorioso, estrella de belén, en tu amanecer cuando creía que se desvanecía oscuramente mi vida en las garras de la mortal culpa.

Soñolienta conciencia

17 febrero 2013

shaded angel

A veces cuando delicadamente recojo una de las memorias en las que te hayas tú, me gana el fervor de un esfuerzo sobrenatural porque tu repentina presencia es sorpresa incomprensible; tal vez, evidencia de mi aspiración hacia una fe mayor y, mi deseo inmediato es dejarme alumbrar por ti, posada bajo esos paradisiacos rayos de sol a los que les infundes majestuosidad.

Soy soberano creyente de mis intuiciones apenas se dibuja en ellas el angelical esbozo de tu sonrisa, mi calmo avanzar en ese brillante reflejo de tiempo me resulta complaciente estancia de una cálida mañana cuya delicia me hace abrazarme a la esperanza cual hoja salvada de marchitarse pronto.

Y luego al calor de ese brevísimo y glorioso amanecer doy fe de mis agitados sentimientos frente a un mundo mudo con la absoluta potencia de mis fuerzas como si ellas verificaran cuanto procura callar la meditada y dolorosa reflexión. No he aprendido a detenerme una vez que he sido arrebatado por este rapto de sensibilidad.

Corrías pequeña creatura, tan delicada como fuerte a través de los coloridos paisajes creados por mis profundos afectos que me parecían comunes, me gustaba seguirte con la mirada y experimentar reencontrarme contigo cuando después de tu jadeante cansancio cambiabas de dirección hacia mí accidentalmente.

En tu corta carrera llena de inocentes equilibrios reposaba mi profunda gratitud por la vida. De ti afloraba mi fortaleza recién revelada, bastión de mis serenidades. Temía no obstante muy dentro de mí que, si procuraba ir a tu encuentro podría desviar tu alegría que era mi gozo y condenar la víspera de un júbilo desconocido y reservado.

No puedo comprender, y tal circunstancia me duele más que una noche que se apaga frente a la luz de mis ojos, aquel loco instante en que mi corazón alumbrado por la conciencia se volcó aturdido para confesarte con febril vehemencia cuanto te amaba aunque ya para entonces mi corazón languidecía incrédulo frente a tu sombra.

La sabiduría

21 octubre 2012

Apresurado tanto en mis pasos como en mí pensar buscaba llegar al jardín, la visita llevada a cabo a sus verdes pastos en días pasados, logrando impresionarme, me pedían estar una vez más allí. Recuperaba el aliento y lo volvía a perder apenas me sentía seguro de prescindir de un esfuerzo más para alcanzar el sitio.

Efectivamente, tal como esperaba, el verde que recorría la extensión de ese lugar había crecido, y dentro de su exuberancia, los rayos de sol se colaban entre rendijas llenas de luminosidad. Mis sentidos cobraron una fuerza ante el hecho que, pareció revelárseme una ciencia pura y de cortés trato.

Su conocimiento es igual a la amistad; viene de no mostrar jactancia ante ella, su sentimiento es noble como el de una madre que resguarda a su hijo amado. No envejece, sus atributos brillan en cualquier oscuridad pues es perenemente bella y se renueva apenas se deja abrazar uno por ella.

He ahí el poderío de cuanta palabra salé de ella, es literata y, sin embargo puede con poco entusiasmar la emoción de sus oyentes al formar delante de ellos la más pura verdad nacida de su fructífero corazón.

Es libertadora de los cautivos, porque una vez que su luz se enciende en sus sombríos corazones se inflama el deseo santo de amistar con ella, es sin duda, su fragancia como el rocío de un nuevo día.

No se escapa nada de su penetrante vista, sus ojos vivos y relucientes observan las conciencias de los seres humanos y a quien pide ayuda no se la niega, porque esa ha sido desde siempre su misión; llevar a los hijos de nuevo a la casa del Padre.

Si rio, reiré con ella, más no porque haya acarreado la confusión y deba inútilmente vestirme de burla sino por la dimensión de su victoria en cada uno de los que confiaron en ella desde el principio.

Iniciada su revelación en quien la anhela, ya ninguna sombra resiste a su llegada. Son matutinas y nocturnas sus complacencias en la concesión de libertad porque en ella no existe el ciclo del día crepuscular que ahoga al espíritu y le hace variar su opinión respecto a su actuar.

Podría establecerse un gran espectáculo en su nombre y no obstante no guarda interés en mostrarse apabullante, sus formas son distintas, mucho más cercanas a las puertas entreabiertas de un amigo que ofrece calma y paz.

Un Respiro de Amistad

17 septiembre 2011

Dulce contacto

18 febrero 2011

El chasquido proveniente de la fogata va y vuelve como el lindo arrullo que se da entre nosotros al dulce contacto de mejillas. Un medio que desde hace algún tiempo tengo para dulcificar el trato con la adversidad y su cometido de hacerme la guerra en condiciones desiguales.

Asómate por la ventana y deséame suerte. La inclemencia de invierno pactó a mis espaldas estremecer nuestra anhelante entrega, lo sé, por la forma tan discreta de calar los sentidos hasta desvanecer la cordura.

¿Sabes? su capricho cual infantil rebeldía nace tan pronto como de nieve cubre las calles y, se prende de los techos con el fin de sentenciar la tarde al anonimato. Obligado estoy a comprender su efecto en mí.

Por eso me atrevo a decir que; algunos, bajo estas circunstancias, al corazón le llaman “guarda” de sentimientos; para mí, es un lugar desprotegido, no es refugio de nadie ni siquiera de quien reserva el primor de la palabra para engalanar la inspiración porque ésta existe sin aquella.

En el pasado el mismo cupido lo volvió depositario de íntimos secretos y ganó fama gracias al poeta y a la poetisa; reflejos de un universo extático al cual debo el indicio de un cielo compuesto de luces y revelaciones que me salvan de la desnudez invernal.

La fronda desaparece, el esplendido paisaje se resguarda con increíble misterio. Ya en la ciudad el blanco tapiza las banquetas y el derredor pero nada puede contra el fomento de tu amor hecho beso.

Paradigma

26 diciembre 2010

Escucho mí entrecortado respirar cuyo paradigma se arrebuja en la flama intermitente que abreva en la insegura cera blanquecina de la veladora y, al cabo de unos segundos de tan repentina incursión visual tus secretas palabras ungen intempestivamente mi existencia.

Tu misericordia consideró resquebrajar la danza plácida de aquel artilugio de brea hecho por los seres humanos para disipar la rúbrica sentenciosa de la noche; infatigable opresora con los desvalidos y desesperanzados.

Me agrego tímido y confiado, al mismo tiempo, a la aureola reveladora de esta hazaña de luz. Aunque la iniciativa material de averiguar mucho más trunca mis esfuerzos humanos. Debo reconocer que mi alma tiene necesidad de ti.

Una fontana en donde orbita la visión que me sacó de la tumba en la que mis días se sucedían uno tras otro se ha hecho presente en tan pequeños elementos físicos, todos entretejidos en el abrazo denso de la oscuridad.

Sin embargo por momentos la contemplación esta sitiada en el reducto pasajero de lo que se ve con los ojos; un iris limitado es esta vida. Recuerdo cuando el murmullo santo de tu mundo alcanzó el bullicio fatal arraigado en mi alma.

Sorpresa grata a mi intelecto es que, el gozo de tu salvación inunde mis pensamientos cual sed saciada en el atardecer de mi vida. Tu inigualable voz es bendición para mí ser malherido.

Mi derredor aletea iridiscente en un cromo único del cual me vuelvo apasionado espectador. Tal cual es tu naturaleza que colma todo y hace rebosar el espíritu de paz.

Apenas siseo tu nombre y una multitud de vocaciones verbales me saludan como aquél que alejado por su cautiverio se hace libre en el abrazo fraterno de la esperanza y la amistad extraviada.

Aún palpita el contenido vivo de tu palabra prodigiosa en mi corazón, allí en donde tu profecía acrisoló mis debilidades y las convirtió en anécdotas de tu poder.

Ánimo despierto

8 octubre 2010

Escudriño la sonrisa de los niños y palpo tu corazón desnudo, tengo por debilidad tu presencia. Tu poder es enternecedor, un porqué cuestiona mi ánimo despierto. Las estrellas afanosas e impacientes surgen en la oscuridad del intelecto como inagotables antorchas de revelación.

Entonces mis memorias van en pos de ellas como aves orientadas por la manifestación primera de acariciar el vuelo que asciende a una libertad que entibia la esperanza.

Ambivalente es la noche; huésped del desesperanzado cuya egolatría advierte su desenlace, pero… también del visionario que en ella empapa confiadamente el entendimiento amante de la sabiduría. El ayer y hoy debaten con violencia mis recuerdos.

Por ello he determinado con los ojos abiertos que; los tiempos pretéritos suelen comparecer como amigos de los seres humanos pero en realidad disipan la amistad al sujetarnos con grilletes que confunden el porvenir.

Celares percutiendo el desatino y la fantasía, sin lugar a dudas, un genuino castillo de arena a merced del oleaje intangible de su estructura ¡Espejismo de oropel!

El presente se parece mucho al avistamiento de una estrella, en cuanto se la observa se teme extraviar la estela viajera que va dejando en nuestro interior. Esta está más cerca del camino que lleva a la eternidad.