Archive for the ‘salvación’ category

Tiempo inmisericorde

22 enero 2013

crying angel

Me angustian tus cabellos, ideales de una ambición aprendida en mi juventud. Se bastan con un ínfimo reflejo de luz que, ni siquiera pertenece al presente para encantarme y hacerme preso una vez más. El elogio sobre ellos me conduce a tropiezos con el lenguaje y, después, lleno de una alteración avasalladora, cubro mi rostro con mis manos entre sollozos de similar forma a un náufrago que ha encontrado su salvación.

Su lozanía es dulce manantial de un alma sedienta como lo es la mía, sin embargo, el viento gélido que se abre paso entre tu pelo también ejerce fuerza contra mí y hiela mis candores, entonces la hermosura queda transformada en carámbanos terroríficos. Es la escena igual de magnifica a aquel alud de nieve que camino abajo va arrasando todo a su paso.

¡Oh mañana de enero! cetro de inmisericordes desengaños, me dejaste soñar y no tuviste compasión de mí aun cuando en hondo llanto me encontraste postrado hace algunos ayeres frente a mis penosas reflexiones. ¿Habré optado por lo fantasmagórico que por la verdad de sus sentimientos que reposaban amablemente en mi pecho?

Falso Reflejo

27 abril 2012

Era de mañana, la luz replegada en los muros retenía mis respiros. Alce la vista pero no vi a nadie, se de igual manera como el que lee que, es fácil perderse en la rectificación de un posible hallazgo. La generalidad del caso sobrepasa la resistencia opuesta que protege al dulce sueño.

Pero, me gusta contemplar el brillo reflejado en el corazón de algo que no es observable, porque más de una vez, allí, como si se tratase de un lugar propicio descubrí tiernas sonrisas; no hace mucho me mirabas desde ese resplandor.

Yo, vivía pero no sentía, respiraba pero jadeante sentía hundirme en el último valle de muerte; lugar donde la noche es perenne. El resplandor de tus ojos me salvó de fundar aquellos momentos en la locura que lo vuelve a uno descabellado.

Tu voz, acaricio mis oídos y escuche decir “No hay más porqué temer”, entonces recorrí la ciega trayectoria de los temores y comprendí la sentencia de los que son arrebatados por ellos, es decir, la confusión de estrellarse contra el cristal que nada contiene cual ave impactada contra su propio reflejo.

El gozo de tu salvación

15 julio 2011

Una radiante inquietud vive discreta en el ruego de mis palabras, igual que cuando los infantes se echan en brazos del juego, tal cual mis palabras buscan compañía. Así prevista la inspección en el despliegue de mi lenguaje.

Continuaré diciendo que dicha ilusión guarda paralela semejanza con la conciencia del color, común a todos los que gozan del sentido de la vista, una vez identificado el matiz, en él se arremolinan las evocaciones que vencieron al tiempo.

Cierto estoy; donde se depositan delicadamente “los sueños verdaderos” glorioso está el inenarrable cielo que infunde dosificadamente razón fundamental al alma de mis vocablos.

Porque… también, hay sueños ataviados de mansos corderos cuya malévola propuesta es enmudecer el alma hasta lanzarla a un vacío temiblemente insondable, el mismo hedor a muerte riega ese infinito y celoso espacio; miles han desfallecido en ese abismo precedidos del terrible llanto.

Hoy en hora temprana tras la celda helada de mi humanidad, con la portentosa llegada del alba, el flanco de un cálido esplendor se arrojó intempestivamente contra mi pecho. Me sentí desnudo, desprotegido, y recordé tu misericordia y de cómo salvas a los que en ti esperan.

He escuchado doliente a la par de mis sensibilidades la presa fácil que constituye el desesperanzado que honró a grandes voces al espectro de la fantasía, alejado de la sabia cordura.

Devorados en el territorio que ocupa ese eclipse tan extraño como intangible. Descrito como un péndulo anímico que fingió benignidad para apoderarse del espíritu, al fin y al cabo; león rugiente.

Entonces, bajo siniestra sombra, coartados de su identidad, llenos de plegarias pidieron, como a quienes están a punto de arrebatarles la vida, que los sentidos volvieran a ellos.

Y, frente a este lamentable episodio, sobresaltado con el corazón en la mano me refugio en ti, y observante imploro; Vuelva a mí la primera percepción de tu redención a fin de salvaguardar mis pasos de tan peligroso trance. Tomaré la mano de tu auxilio para contemplar el gozo de tu salvación.