Archive for the ‘sentimientos’ category

Tu rostro

20 mayo 2013

photo by Alan Murray-Rust

Estaba sentado en una de esas bancas que adornan los parques y que al mismo tiempo hacen de ellas espacios de aislamiento que oprimen el alma. Con todo mi esfuerzo rehusaba dar la bienvenida a cualquiera que con falso motivo quisiera acercarse y curiosear en mi soledad, puesta así tan de repente, a la vista y en completa exhibición.

Transitaba plácidamente una corriente de aire húmedo cuyo contacto con mi piel amenazaba desencadenar nostalgias sórdidas, tumbas frías en las que fueron enterrados mis latidos. Los que me miraban y que no eran pocos pasaban de largo y esa desatención me complacía. La soledad es mejor cuando es comprendida y se le mira de frente como a la irremediable muerte.

Descubrí con no poco asombro que a cada minuto la gente iba desapareciendo. En la visible lejanía, el puente que lleva de un extremo del lago al otro, todavía con transeúntes encima de él, desaparecía por la cada vez más intensa lluvia. Escurrían las gotas y me empapaban. Seguía sentado y nada me perturbaba ni siquiera la ligera lluvia convertida ahora en ríos tempestuosos corriendo sobre mis mejillas.

¡Despiértate! escuché a media voz, decir. No sabía bien de dónde provenía este susurro que a mi parecer, hablaba claro y con prisa. ¡Despiértate! tú que duermes entre sombras de muerte. Y como en un espejo me enfrenté conmigo mismo ¿cómo puede ser posible esto? lo es, cuando somos levantados de nuestras tinieblas.

No me opondré a ti y abriré mis ojos a la luz de tu amanecer. Mi sueño es profundo porque la solitaria noche se ha adentrado y arrastrado muy al fondo de mi alma desde mi juventud, pero tu palabra es mi luz y brilla en las tinieblas. Ahora, en este momento, ya mis ojos se abren y ven tu rostro.

Soñolienta conciencia

17 febrero 2013

shaded angel

A veces cuando delicadamente recojo una de las memorias en las que te hayas tú, me gana el fervor de un esfuerzo sobrenatural porque tu repentina presencia es sorpresa incomprensible; tal vez, evidencia de mi aspiración hacia una fe mayor y, mi deseo inmediato es dejarme alumbrar por ti, posada bajo esos paradisiacos rayos de sol a los que les infundes majestuosidad.

Soy soberano creyente de mis intuiciones apenas se dibuja en ellas el angelical esbozo de tu sonrisa, mi calmo avanzar en ese brillante reflejo de tiempo me resulta complaciente estancia de una cálida mañana cuya delicia me hace abrazarme a la esperanza cual hoja salvada de marchitarse pronto.

Y luego al calor de ese brevísimo y glorioso amanecer doy fe de mis agitados sentimientos frente a un mundo mudo con la absoluta potencia de mis fuerzas como si ellas verificaran cuanto procura callar la meditada y dolorosa reflexión. No he aprendido a detenerme una vez que he sido arrebatado por este rapto de sensibilidad.

Corrías pequeña creatura, tan delicada como fuerte a través de los coloridos paisajes creados por mis profundos afectos que me parecían comunes, me gustaba seguirte con la mirada y experimentar reencontrarme contigo cuando después de tu jadeante cansancio cambiabas de dirección hacia mí accidentalmente.

En tu corta carrera llena de inocentes equilibrios reposaba mi profunda gratitud por la vida. De ti afloraba mi fortaleza recién revelada, bastión de mis serenidades. Temía no obstante muy dentro de mí que, si procuraba ir a tu encuentro podría desviar tu alegría que era mi gozo y condenar la víspera de un júbilo desconocido y reservado.

No puedo comprender, y tal circunstancia me duele más que una noche que se apaga frente a la luz de mis ojos, aquel loco instante en que mi corazón alumbrado por la conciencia se volcó aturdido para confesarte con febril vehemencia cuanto te amaba aunque ya para entonces mi corazón languidecía incrédulo frente a tu sombra.

Tiempo inmisericorde

22 enero 2013

crying angel

Me angustian tus cabellos, ideales de una ambición aprendida en mi juventud. Se bastan con un ínfimo reflejo de luz que, ni siquiera pertenece al presente para encantarme y hacerme preso una vez más. El elogio sobre ellos me conduce a tropiezos con el lenguaje y, después, lleno de una alteración avasalladora, cubro mi rostro con mis manos entre sollozos de similar forma a un náufrago que ha encontrado su salvación.

Su lozanía es dulce manantial de un alma sedienta como lo es la mía, sin embargo, el viento gélido que se abre paso entre tu pelo también ejerce fuerza contra mí y hiela mis candores, entonces la hermosura queda transformada en carámbanos terroríficos. Es la escena igual de magnifica a aquel alud de nieve que camino abajo va arrasando todo a su paso.

¡Oh mañana de enero! cetro de inmisericordes desengaños, me dejaste soñar y no tuviste compasión de mí aun cuando en hondo llanto me encontraste postrado hace algunos ayeres frente a mis penosas reflexiones. ¿Habré optado por lo fantasmagórico que por la verdad de sus sentimientos que reposaban amablemente en mi pecho?

La sabiduría

21 octubre 2012

Apresurado tanto en mis pasos como en mí pensar buscaba llegar al jardín, la visita llevada a cabo a sus verdes pastos en días pasados, logrando impresionarme, me pedían estar una vez más allí. Recuperaba el aliento y lo volvía a perder apenas me sentía seguro de prescindir de un esfuerzo más para alcanzar el sitio.

Efectivamente, tal como esperaba, el verde que recorría la extensión de ese lugar había crecido, y dentro de su exuberancia, los rayos de sol se colaban entre rendijas llenas de luminosidad. Mis sentidos cobraron una fuerza ante el hecho que, pareció revelárseme una ciencia pura y de cortés trato.

Su conocimiento es igual a la amistad; viene de no mostrar jactancia ante ella, su sentimiento es noble como el de una madre que resguarda a su hijo amado. No envejece, sus atributos brillan en cualquier oscuridad pues es perenemente bella y se renueva apenas se deja abrazar uno por ella.

He ahí el poderío de cuanta palabra salé de ella, es literata y, sin embargo puede con poco entusiasmar la emoción de sus oyentes al formar delante de ellos la más pura verdad nacida de su fructífero corazón.

Es libertadora de los cautivos, porque una vez que su luz se enciende en sus sombríos corazones se inflama el deseo santo de amistar con ella, es sin duda, su fragancia como el rocío de un nuevo día.

No se escapa nada de su penetrante vista, sus ojos vivos y relucientes observan las conciencias de los seres humanos y a quien pide ayuda no se la niega, porque esa ha sido desde siempre su misión; llevar a los hijos de nuevo a la casa del Padre.

Si rio, reiré con ella, más no porque haya acarreado la confusión y deba inútilmente vestirme de burla sino por la dimensión de su victoria en cada uno de los que confiaron en ella desde el principio.

Iniciada su revelación en quien la anhela, ya ninguna sombra resiste a su llegada. Son matutinas y nocturnas sus complacencias en la concesión de libertad porque en ella no existe el ciclo del día crepuscular que ahoga al espíritu y le hace variar su opinión respecto a su actuar.

Podría establecerse un gran espectáculo en su nombre y no obstante no guarda interés en mostrarse apabullante, sus formas son distintas, mucho más cercanas a las puertas entreabiertas de un amigo que ofrece calma y paz.

Intento psicológico

24 septiembre 2012

El entorno novelístico y multidisciplinario de aquella biblioteca personal, rica propiedad intelectual del abuelo, me cautivó, ya había estado en ella sin haber caído preso de su magia, pero… ¡vaya! Destemplado el carácter por el roce de una memoria, aquellos volúmenes, ataviados de polvorientas capas, se lanzaron en pos de mi imaginación.

Luché por un rato como se hace frente a estas circunstancias avasalladoras del alma, determinado a hacer desaparecer la incomoda pulsación, ¿debía, en realidad, mi influencia a la ausencia de su propietario? Formé vagas especulaciones inequívocas de pretender escaparme de su magnetismo.

Sonreí con un gesto de satisfacción para hacerme comprender a mi mismo aunque ingenuamente el despropósito de mi atención volcada en aquellos estantes. – Así suelen celebrarse las más grandes victorias de la emotividad rota que conduce al triunfo de la insensibilidad – me dije, casi respirando la firme intención a través de un encogimiento de hombros.

¡Sí! Yo soy más fuerte que todo sentimiento. No es que me hallará lejos de alguna devoción debida hacia el abuelo, por el contrario, ante su fuerza, quería ¡sí! Sobre todo, ser capaz de mostrar la hazaña de algo magno a nivel psicológico; una prueba a la que me había sometido mucho antes sin aparente triunfo, alguna lágrima siempre había desmentido cualquier jubilosa anticipación.

Más de alguno al oír esta confesión preferiría volverse sordo, pues, en el fondo de estas breves palabras crece una inocente presunción, pero ¡aguarden! sin conocimiento de causa no se puede ejercer ¡la severidad injusta! ¡La tiranía! ¡El falso testimonio¡

Pues bien, primero, ante el hecho de caminar entre los pasillos de aquel singular destino, sigo refiriéndome a ese universo libresco, invadido por la certidumbre de haber trabado una repentina conversación a solas con mi ancestro, balbucí en defensa propia y tragué saliva ¡en… no sé que apuro de ponerme a salvo!

Porque no prescindiré de mencionar sus verdaderos efectos, irrefutables, en mi ser. Puede… que, las almas de esas paginas a mi lento paso hallan resuelto transformase en marea y golpear mis desequilibrios tempranos cuando infante fui, teniendo de su lado para actuar el presente acervo magistral. También, puede ser que al notar mis secretos propósitos dibujados en alguna inoportuna mirada, sin darle tiempo a la explicación, juntos en un arrebato, me hallan llamado ingrato.

Fue mucho más el peso del reproche lo que jugó en contra de mis pasos hacia el planteamiento de mi éxito. A cada instante, una sensación de intentar avanzar sobre arena movediza se cristalizó terriblemente en el margen de lo no ficticio. Allí, inmóvil y con cara dura volví en sí mientras la luz del cristal iridiscente de la única ventana, por no sé qué efecto exterior, indicaba una existencia emotiva justamente en el centro de mis falsas convicciones.

Desencuentro sentimental

4 julio 2012

Había terminado de tomar un paseo con mis alas plegadas, la intricada red de senderos tendidos por la floresta con menguada lluvia de crujientes hojas secas y acentuadas huellas humanas me da ánimo de ponerme en busca de lo que me pertenece. No me importa el sentirme acorralado y sin brújula.

No querría decirlo, pero este rodeo del cual te hablo se prolongó escurridizamente en “el tiempo” y confirmó la costumbre alicaída que me ha llevado a olvidarme de las inclemencias del clima y, crear un ambiente interior sin el cual sentiría el azote del crudo frío en ingenuo disfraz de fresco.

Advierto que; cierta distinción de tolerancia climática es el pretexto de una coma para enfrentarme con el siguiente escrúpulo ¿Quien sabe si dependiendo exclusivamente de lo que saltase a la vista ya habría desmayado “verdaderamente” y, caído entre las quebradizas hierbas, yaciese entre sombras arbóreas?

Desanclado de reticentes titubeos quiero ponerte de frente esa íntima joya de mis memorias, a ti que otras veces me diste la espalda y la silente negación porque según tu franca confesión reía cuando debía llorar y lloraba cuando debía reír, dicotomía extravagante e incontrolable, quizá infranqueable azar de mi destino.

Haz de conocer inoportunamente que no supe corresponder a sentimientos ajenos cuando estando enajenado de ellos aspiraba a hacerme “Amigo tuyo” y nada más, no profundizaré en este inconcluso punto hasta lograr rendirme en un afecto mucho mayor.

Allí, justamente, en el mismo brote del corazón de savia tengo bajo secreta llave el acumulativo esfuerzo que hunde mi palpitar en profundas voces, tu dulce trato sobrevive en ese tempestuoso mar de alfas y omegas, olas que van y vienen alternándose en altas y bajas mareas, dime ¿cuanto más me valdría mi oculta aprensión? me ahoga mucho más de lo que me da vida.

Es duro darse perfecta cuenta que, la noción del tiempo jamás fue quehacer de grandes metáforas ni de extraordinarias conclusiones y aunque el pronto auxilio de una lógica práctica y superviviente me conduzca hacia un mejor camino simulando el tembloroso brazo de una madre angustiada por el hijo amado y, pronto me cierre otros andares plenos de matices grises, yo sobre toda consideración de ponerme a salvo recomenzaré mi resolución de estar ya en marcha.

Hay algo soñador en mi proceder, ¿no es cierto? Pero de tal forma creo respirar mi existencia con mayor expresión y justificación ¿habré sobrevivido? o siendo alma errante no me doy cuenta que camino en círculos.

Dejando en claro la desbordante ansia que me alimenta despiadadamente como transparente e inextinguible brea ¡Oh llama de la voluntad! me atreveré, como has logrado prever en mi gesticulado rostro; marchito cariz de insolaciones filosóficas, a entregarte un crítico encuentro débil en principio aunque acerado en mi memoria poco después.

Desde pequeño atestigüé el vértigo de los años y su connotación en el infortunio, me haces tanta falta cuando mi aliento es sólo eso y nada más, cuando te acercas cobra el cauterizante sentido de evocaciones pasajeras entre besos y corazonadas alcanzables ya a través de insensibles inscripciones sobre roca calcárea no obstante es mejor tenerlas así que prescindir de ellas.

Desactivado estoy de cualquier arrebato de sentimentalismo, me es útil para no juzgarme tarde y endeudarme con la verdad, bien sabes “recreación inmortal de mi universo” cuando se escapa alguna inconveniente palabra el sol que era sol se vuelca sobre la densa oscuridad.

Seguramente sostendrás con álgido escepticismo el argumento de imposibilidades materiales ante tal hecho, pero ¿acaso los sentimientos no duermen y despiertan también en razón de diferentes ciclos del alma? Desprovisto de semejante susceptibilidad expreso este viso de verdad que es tu diario vestido con el cual cubres mil dolorosos desencuentros nuestros.

No deseo entregarme a vanas explicaciones después de haber sugerido un rompecabezas imposible del cual formo parte, muy por el contrario, como inquieto observador de la vivencia humana quiero restringirme meramente a dar parte como alguien que cumple con su deber y propósito.

Pues bien, de vuelta a aquél merodeador andar dentro del laberinto boscoso en donde los pequeños detalles se enzarzan trabajosamente en esta trama, te adelantaré mi primera impresión de cuando estando cerca, ¡que digo! muy a la par del camino saliente que bifurca hacia la luz y la oscuridad, fui arrebatado, muy despacio, junto con mis agudos sentidos hacia un pasaje que corría desde mi infancia hasta este día.

¿Te das cuenta? un todo en la palma de la mano de un sólo golpe. Me asombraba que pudiera quedar, inmedible de tiempo, suspendido en espera de que la temblorosa aguja con que se fija el contrapeso en los platillos de la balanza se aquietara; depositaria de la vida y la muerte; zigzagueante para determinar el recuento último.

Asilado en el apretado pensamiento de que todo pasa y es preciso conservar la calma, me adentré, yo espía, con la mirada en lo que parecía el final de aquellos sendos caminos a fin de poder vislumbrar más y mejor. Alcancé su otro extremo alargando la vista tanto como me fue posible y, pronto sentí el poderoso impacto arácnido con que se ciñe toda una vida.

No tendría ningún caso si mi descripción descansará mansa y literariamente en aquellos términos cual cuna ahondada y repleta de sueño a menos que te mencionará que tal circunstancia era parecida, sin más ni menos espasmo, al momento en que se presiente el repentino temor con forma capaz de herir.

Seguramente piensas aconsejada por la experiencia propia que algún acto pasado, quieto y deslumbrado yo allí, carcomía mi conciencia y se aprovechaba de mis debilidades hasta hacerme imposible la lucidez, más no fue así, no luchaba ni me resistía, diría que convertido en una minúscula partícula separada por el viento flotaba al respiro de esta nueva y ágil naturaleza.

Las perspectivas se habían vuelto nada mientras los sentimientos eran nombres y no expresiones del alma, trataba con todas mis energías de probar el húmedo correr de las lágrimas y en su camino depender absolutamente de su poderío que no es otro que hacer florecer imágenes y aclarar moribundos recuerdos “vivir una vez más” pero la rotunda desarticulación en la imaginación en que vivían acertó un incomprensible misterio ¡cuantas veces me basto rendirme al llanto para alcanzar mi propia reconciliación!

Convencido de mi colosal esfuerzo aunque fallido, intente de igual manera como lo hice con las lágrimas abrasarme feroz a la desesperación, más aún, el corazón no latía, no estaba; un vacío incalculable ocupaba su espacio si bien podría embonar trabajosamente un desperdiciado vocablo para referirme a él; una omnisciencia insospechada, desencajada y absurda.

Llanas paradojas de todo lo que la memoria resguardó celosamente de la mano del recuerdo, insuficiencias explicativas convertidas en trampas sin etimologías definitivas, un fantasmal camino sin señalizaciones.

En este pendular punto, consolidé mis sospechas de haber perdido el añadido esquema que conmueve y ama. ¿Cuando solté de mis manos la tierna esperanza? ¿Cuándo cayo estrepitosamente sin que yo la escuchara? Esta pregunta la hago para mí porque lo atemporal riñe conmigo ¿quien fructificó a costa mía y de mis errores? ¿Qué campo de muerte abone ciego en el torpe temor de quedar sembrado en él?

¡Mira, de que estoy hecho! Estatua de sal y nada más, campana que suena, escarnio de la virtud, hibrido mitad ángel, mitad humano; reconstruido de aplausos vanos y mortíferas melancolías inmerso y empapado en doliente ciudad de replicas espectrales. Cielo raso sin estrellas ni hermosas poesías ¡Cristal roto!

¿Y porque sigo aquí? te preguntarás después de acicalar la forma y el gusto de las letras sueltas; pues bien, cuando tus ojos se pierden en los míos tengo el término y no logro respirarlo con mi espíritu, es un centro sin coordenadas hacia donde no se puede inclinar la disposición de los preciados sentidos, es tu incomprensión mi ciencia desdibujada.

¿Habré muerto sin darme cuenta? Pero tú insistes en hacerme sentir dentro del inhabitable plano, lindo rasgo cuando desarmábamos nuestros inertes momentos en roce de mejillas candorosas. Somos tal para cual o fuimos tal para cual, no sabría dar razón de uno u otro “momento”. Aunque las palabras son mi estructura elemental, recuerdo aún, porque has de saber que es lo único que ruge en mis posesiones; el conocer y no comprender.

Rescátame del ensueño

11 mayo 2012

Cuando desvanecidos se hallan los sonidos del día, otros pequeños mundos se tornan sospechosos de existir, son paralelos, e Impreciso lanzo miradas como quien busca en la desesperación aunque bien sé que, exhausto por la realidad corro el riesgo de tocar los pétalos del frágil ensueño.

Riego delicadamente la esperanza, nadie habrá de negar el fruto de este acto sin corromper su dignidad. He determinado con la fuerza de los sentidos su traslúcido aspecto. La morada que habita. Su repentino andar. Su amor incondicional por mí que, lucho por comprenderla y caminar a su lado.

No me llames mal si el auge de esta ansia arraigada en el profundo desvelo se impregna de tu nombre y hermosos cabellos que agitan mi sosiego más de las veces. Debo advertirte que es violento remolino que arrastra sensaciones y afectos que tenía encarcelados en la lúgubre zona de la inalterabilidad.

El reproche es ajeno a esta constelación de espasmos y revelaciones. No sentiré culpa cuando al calor de este estado de ánimo atesore la forma en que te miraba apasionado y controvertido, desdibujado ya del prudente proceder.

Te digo; Abro un recuerdo y su fragancia me abraza todo, soy hoja a merced de este suave viento. Algo en mí se constituye de inmediato, cada respiro asombra mis fuerzas de sentirme invencible y dueño de mi mismo.

Aliéntame a dar un paso más, detenme ¡tuya es la compasión! si me ves extraviar el reconciliatorio beso que revive mi forma de configurar nuestros mutuos cariños.

Toca mis sentidos dulce cielo bordado de mujer ¡Rescátame! Una alusión de tus encantos sin tu aliento cerca ensombrecería cuanto admito como propósito de volverme a la realidad.